Salidas profesionales de Filología

Salidas profesionales de Filología

Los filólogos, probablemente incluso antes de marcar la casillita correspondiente del formulario de inscripción preuniversitaria, tenemos una cosa clara: no tenemos ni idea de en qué acabaremos trabajando. O mejor dicho, hemos asumido como algo seguro que acabaremos ejerciendo varias profesiones diferentes (algunas simultáneamente). Esto, que a primera vista podría resultarles a algunos poco menos que una condena, tal y como yo lo veo es en realidad una gran ventaja: ser especialista en un idioma (ya sea el tuyo materno u otro diferente) te será útil en prácticamente cualquier trabajo, por lo que tenemos una mayor capacidad para, llegado el momento, reinventarnos profesionalmente. Algo que, en una sociedad que cambia a pasos agigantados, más que una virtud se convierte en necesidad.

El filólogo necesita, una vez acabada la carrera, especializarse en algún campo en concreto para poder ejercer y sacarle rendimiento económico a su formación. Es decir, coger toda esa teoría maravillosa que hemos ido absorbiendo y disfrutando durante cuatro años ytransformarla en un oficio, en algo por lo que te paguen y que te permita, en algún momento de tu vida, emanciparte.

Y entonces es donde empieza el verdadero dilema para algunos que, como yo, no teníamos una predilección clara por ningún campo profesional en especial. De entrada, nos planteamos unas cuantas posibilidades más o menos obvias relacionadas con el mundo de la enseñanza y la edición. Pero la vida da muchas vueltas, y la vida profesional de un filólogo más. Así que uno empieza trabajando de lo que puede mientras se va formando en lo que le apetece o lo que sospecha que puede tener más salidas en el mercado laboral. Y, poco a poco, es probable que pasemos por varios oficios diferentes, acumulando experiencia en diferentes campos, no todos ellos relacionados directamente con la filología, al menos no a simple vista.

Ahí va un listado de empleos en los que me consta que trabajan o han trabajado filólogos que yo conozco:

–          profesor de secundaria de lengua y literatura

–          profesor de español como lengua extranjera

–          corrector ortotipográfico

–          corrector de estilo

–          editor

–          redactor y/o periodista

–          traductor

–          librero, bibliotecario

–         lector editorial

–          Creadores de Contenido (Content Managers)

–          Community manager (o gestor de comunidades)

Yo he ejercido siete de estas once profesiones y no reniego de ninguna: todas y cada una de ellas me han aportado muchísimo, no solo como persona (que es importante, no lo olvidemos) sino también como filóloga. Y en todos se valoró muy positivamente mi vasto conocimiento y dominio del español.

Filólogos del mundo, ayudadme a aumentar el listado. ¿En qué otros trabajos habéis ejercido como especialistas de un idioma?

En Cálamo y Cran llevamos formando especialistas del lenguaje desde hace casi 20 años. Si quieres recibir una orientación

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Acerca de Juan Pedro Rica Peromingo

Profesor de lingüística inglesa en el Departamento de Filología Inglesa I (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado en Filología Inglesa por la UCM. Doctor en Filología Inglesa (área de lingüística de corpus y fraseología) por la UCM. Máster en enseñanza del inglés como lengua extranjera y traducción (Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, EE.UU.) y Máster Europeo en Traducción Audiovisual (METAV) (Universidad Autónoma de Barcelona). Profesor del Máster en Lingüística Inglesa: nuevas aplicaciones y comunicación internacional (departamento de Filología Inglesa I, UCM) y del Máster Europeo en Traducción Audiovisual (Universidad Autónoma de Barcelona). ... simplemente alguien muy romántico, apasionado, sincero y honesto, generoso (sobre todo de corazón), amante de la vida, leal con el resto... con tres "vicios" confesables: la música (sobre todo en directo), el cine y la literatura, especialmente la poesía, e interesado también en el teatro, la pintura, la educación, la política en mayúsculas, y la política social en minúsculas... y Lavapiés, mi barrio de adopción.
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