A mi madre…

A mi madre

 

Tú, la que fuiste mi luz primera

tras la nada de la noche oscura.

Tú que al temor me hiciste fuerte,

Tú, a quien no supe cómo llamarte.

 

Tú, a quien vi con desvelos, pagar

mis miedos y mis febriles noches.

Tú que me llenaste de ilusiones,

de quien aprendí y me enseñó a soñar.

 

Tú que en mi vida fuiste la fuerza

que doblegó mi desesperanza.

Tú, que me enseñaste aquellos cantos

que en mi alma viven, para amar a todos.

 

Tú, la que siempre estará a mi lado.

Tú, que eres la sombra de mis pasos.

Tú, que ligada estás a mis sueños

con rostro alegre y dolor callado.

 

Tú, para quien ya no tengo tiempo,

el espacio cruel que nos separa.

Tú, de quien me cobijé de niño

y como un niño, tu vida llora.

 

Hoy que ya entendí como llamarte

porque siempre estás a mi lado,

Hoy que al fin entendí cómo hablarte

también aprendí a llorar callado.

 

De aquella noche, de oscura nada,

fui en ti, chispa de viva esperanza,

tú en mi eres la flama eternizada,

viva en la carne, viva en el alma.

 

Hoy que ya entendí como llamarte,

Hoy que al fin entendí como hablarte,

Iré a tu tumba para decirte,

¡Mami, jamás dejaré de amarte!