Hasta siempre…

… y el comienzo de una nueva etapa 🙂

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¡Hasta siempre!

Siempre en mi recuerdo y en mi corazón.

«A song to say goodbye (Placebo)»

Feliz Día del Libro

«Leer, leer, leer, vivir la vida que otros soñaron.

Leer, leer, el alma olvidada, las cosas que pasaron.

Leer, leer, leer, ¿seré lectura mañana también yo?

¿Seré mi creador, mi criatura, seré lo que pasó?»

Miguel de Unamuno

‘Una luna para los desdichados’ de Eugene O’Neill

El Teatro Español presenta en las Naves del Español hasta el 27 de mayo “Una luna para los desdichados” de Eugene O’Neill, dirigida por John Strasgerg, con Mercè Pons, Gorka Lasaosa, José Pedro Carrión, Eusebio Poncela y Ricardo Moya. Traducción de Ana Antón-Pacheco.

Lugar: Naves del Español, Sala 2. Matadero Madrid. Paseo de la Chopera, 14
Fecha: Del 29 de marzo al 27 de mayo de 2012
Horario: De martes a sábado 20:30h. domingos 19:00h. – Duración 2h. 30 min. con intermedio
Precio: Entradas 22€. martes y miércoles 25% dto.

El hundimiento de la Universidad como institución

Un hundimiento inevitable. Unas reflexiones que nos deberían llevar a pensar en otros modelos de enseñanza que se alejaran de la esquizofrénica visión de la Universidad como mercado:

¿Por qué renuncio a la Universidad tras diez años de docencia?

© Annick Stevens
Doctora en Filosofía
Profesora de la Universidad de Lieja desde 2001

© Traducción española de Jesús G. Maestro

Hoy más que nunca es necesario reflexionar sobre el papel que deben desempeñar las universidades dentro de unas sociedades que se encuentran sujetas a cambios profundos y radicales, y que deben elegir con urgencia el modelo de civilización desde el que quieren comprometerse con la humanidad. Hasta el momento presente, la Universidad es la única institución capaz de preservar y transmitir la totalidad de saberes humanos elaborados a lo largo del tiempo y del espacio, de crear conocimientos nuevos y fundamentarlos en los previamente adquiridos, así como de poner a disposición de nuestras sociedades esta síntesis de experiencias, métodos y competencias en todos los ámbitos, con el fin de auxiliarnos en las alternativas que queremos elegir en la vida. Es cierto que en todas las épocas la Universidad ha faltado en cierto modo a algunas de sus exigencias fundacionales, como puede verse en las críticas que, constantemente, y con razón, se le han dirigido; pero no se trata ahora de invocar la nostalgia de antiguas formas. Sin embargo, nunca como hoy la Universidad ha sido tan complaciente con las tendencias dominantes, nunca como ahora ha renunciado hasta tal extremo al uso crítico de su potencial intelectual, ante la interpretación de valores y movimientos que estas corrientes imponen al conjunto de la población en general, y de forma tan particular a la comunidad universitaria.

Subyugada desde el primer momento por el poder político, como se ha visto de forma clarísima a lo largo del Proceso de Bolonia, ahora parece que son los propios gestores universitarios quienes, voluntariamente —con muy pocas excepciones—, exigen cumplir con esta huida hacia adelante, ciega e irreflexiva, hacia formas de conocimiento pobremente utilitaristas, determinadas por el economismo y el tecnologismo[1].

Aunque este hecho se fundamenta muy firmemente sobre la adhesión ideológica de quienes ejercen el poder institucional, no se habría impuesto al conjunto del personal universitario si no se hubiera instaurado simultáneamente una serie de limitaciones destinadas a paralizar toda oposición, mediante la amenaza de hacer desaparecer a todas aquellas entidades que no se sometan a la enloquecida carrera de la competencia global. Hay que atraer al “cliente” para que tenga éxito, independientemente de sus capacidades (“¡he aquí la Universidad del Éxito”!), darle un título que garantice un puesto cómodo y bien pagado, formar en el menor tiempo posible a investigadores que sean hiper-productivos, siempre según los criterios de calidad editoriales, así como excelentes gestores y directivos de empresas, dispuestos en todo momento a ocupar un puesto en las infinitas comisiones y consejos en los que se toman simulacros de decisiones —simulacros, sí, porque tanto los presupuestos como los criterios de selección y distribución del dinero se deciden en otra parte. Ni una sola cuestión se plantea jamás sobre calidad, distanciamiento crítico, o reflexión sobre nuestra civilización. La nueva noción de “excelencia” no designa en absoluto ni la mejor calidad de enseñanza ni de conocimiento, sino la mejor habilidad para acumular desmedidos presupuestos, ingentes equipos de investigación en personal de laboratorio, o largas tiradas de títulos en revistas científicas, que son cada vez más sensacionalistas en la medida en que resultan menos fiables. El delirio de evaluaciones que se despliegan a todos los niveles, desde las comisiones internas hasta el ranking de Shanghái, no hacen sino demostrar el absurdo de todos estos criterios.

El resultado de todo ello es precisamente lo contrario de cuanto se pretende promover. En sólo diez años de docencia he visto cómo la mayoría de mis mejores alumnos abandonaban la Universidad, antes, durante o en el momento de haber concluido su tesis doctoral, al darse cuenta del proceder que se les obligaba asumir a cambio de continuar con sus estudios. He visto también cómo otros renunciaban a sus competencias y verdaderos intereses intelectuales para adaptarse a determinadas áreas, así como para asumir formas de comportamiento que les permitían disponer de mejores oportunidades. Y, por supuesto, vi trepar a los trepadores, de pensamiento mediocre y astucia productiva, que saben de inmediato en dónde deben ponerse y a quién deben pegarse, que no tienen ningún inconveniente en escribir siempre de acuerdo con las normas editoriales, de modo que así todo es más rápido en tanto que menos exigente. Salvo las escasas excepciones de quienes tienen la posibilidad de llegar en el mejor momento con la mejor calificación al puesto oportuno, los demás son precisamente los más hábiles mediocres. La reciente reforma del FNRS acaba de suprimir las últimas posibilidades disponibles para aquellos estudiantes que sólo se valen de sus capacidades intelectuales, haciendo prevalecer la evaluación del laboratorio sobre la de la persona. Semejantes extravíos presentan variantes y realizaciones diversas según disciplinas y países, pero en todas partes nuestros colegas confirman las tendencias generales: la competencia que se basa exclusivamente en la cantidad; la selección de temas de investigación impuesta por organismos financieros, todos ellos al servicio de un modelo de sociedad según el cual el progreso humano se basa únicamente en el crecimiento económico y en el desarrollo tecnológico; hipertrofia de la actividad administrativa y de gestión a expensas de un tiempo que debería dedicarse a la docencia y a la investigación. Por poner un ejemplo, teniendo en cuenta los actuales criterios, Darwin, Einstein o Kant no tendrían hoy ninguna posibilidad de que los seleccionaran. Piénsese en las consecuencias que todo esto tendrá en el futuro de la enseñanza y la investigación. ¿Es que se cree posible mantener contento al “cliente” proponiéndole una formación de tan estrecha envergadura? Incluso desde el punto de vista de sus propios criterios de excelencia, la política de las autoridades científicas y académicas es sencilla y totalmente suicida.

Tal vez algunos digan que exagero, que es posible compaginar cantidad y calidad, y llevar a cabo un buen trabajo sin dejar de plegarse a los imperativos de la competitividad. La experiencia desmiente este optimismo. No diré que todo es nefasto en la Universidad actual, pero lo que hay de bueno en ella procede de la resistencia a las nuevas medidas impuestas, y no a su aplicación. Y esta resistencia se irá debilitando con el tiempo. Se confirma, de hecho, que todas las disciplinas académicas se empobrecen progresivamente, ya que las personas seleccionadas como más “eficaces” son también las menos sólidas, las más limitadamente especializadas, es decir, las más ignorantes, incapaces de comprender la complejidad de sus propios resultados.

Incluso aquellas materias con un fuerte potencial crítico, como la Filosofía o las Ciencias Sociales, se pliegan a las exigencias mediáticas y se mantienen siempre con suficiencia en un conformismo que les permiten librarse de la exclusión en la batalla de la productividad —por no hablar de la incapacidad para asumir la incoherencia entre sus propias teorías críticas y su aplicación práctica, cuyos representantes se ven obligados a adoptar, a título individual, con el fin de alcanzar un puesto desde el que hacerse oír.

Sé que muchos colegas comparten este juicio global y tratan heroicamente de salvar los muebles, en un ambiente de resignación e impotencia. Incluso se me podría reprochar que abandono la Universidad en un momento en el que habría que luchar desde el interior con el fin de invertir el proceso. Precisamente por haber llevado a cabo varios intentos en este sentido, y pese a la estima que profeso a quienes se esfuerzan todavía por contrarrestar tales estragos, creo que la lucha es inútil en las actuales condiciones, dado el poder de unión entre los intereses individuales de algunos de nosotros y la ideología general a la cual se adhiere la Universidad.

En lugar de lanzarse a nadar contra corriente, es momento de salir para dar lugar a otra cosa, para constituir otro tipo de institución, capaz de retomar el papel fundamental de transmitir la complejidad de las características de las civilizaciones humanas y de promover la reflexión indispensable que, sobre saberes y conductas, hace prosperar a la humanidad. Todo está por hacer, pero en el mundo hay cada vez más personas que disponen de inteligencia, cultura y voluntad para llevarlo a cabo. De cualquier modo, no es momento de perder energías luchando contra la decadencia anunciada de una institución que se hunde sin saber entender lo que es la excelencia.

 

Nota

[1] La palabra “tecnologismo” no está en el actual Diccionario de la lengua de la Real Academia Española. Sin embargo, la introduzco aquí con el mismo paralelismo, en relación a su campo semántico —la tecnología—, con el que el este diccionario define el término “economismo”: “Doctrina que concede primacía a los factores económicos”. Tecnologismo designaría, según el original francés al que soy fiel, aquella creencia que concede primacía a los valores tecnológicos. (N. del T.).

© Annick Stevens
Doctora en Filosofía
Profesora de la Universidad de Lieja desde 2001.

© Traducción española de Jesús G. Maestro.

¿Por qué renuncio a la Universidad?

A por la III República

Hoy 14 de abril se cumplen 81 años de la llegada de la democracia a nuestro a país y vamos a sacar las tricolores a la calle. Les vamos a decir que la democracia no se vende, que tenemos un proyecto de país, el de las mayorías sociales, los jóvenes, las mujeres y el de los trabajadores. Vamos a decirles que estamos orgullosos de nuestros abuelos. Frente a los mercados, más derechos, más democracia: III República.

 

Manifestacion 15 abril – Sanidad y Educación siempre públicas

Tod@s los que luchamos por la Educación Pública, estamos invitados a participar en una nueva MANIFESTACIÓN a favor de de la Sanidad y la Educación el 15 de abril. Porque hay motivos suficientes para lanzarse a la calle y defender lo que es de tod@s.

La manifestación tendrá lugar en ciudades como Vigo, Pontevedra, Zaragoza, Valencia, Palma Mallorca, Sevilla y Madrid (quedan algunas por confirmar). En Madrid tendrá lugar a las 18 horas y se desarrollará entre la Plaza de la Beata, Atocha y Neptuno.

No llorar – Boys don’t cry

Buena versión del clásico de The Cure Boys don’t cry.

Canción de Niños Mutantes (aunque siga sin poder soportar la pronunciación en español de las /t/ oclusivas típicas en inglés…), titulada No llorar:

Aunque el tiempo ponga un desierto encima de tu piel
aunque no recuerde ni siquiera lo que hice ayer,
intentaré reirme y mentiré una vez más,
intentaré reír, beberme las lágrimas.
Y no llorar, no llorar.

Aunque no pueda encontrar tu cara entre la multitud,
aunque esté muy solo y sólo piense donde estarás tú,
intentaré reirme y mentiré una vez más,
intentaré reír, beberme las lágrimas.
Y no llorar, no llorar.

Aunque se me rompa el cuerpo en trozos una y otra vez,
aunque tú no sepas que te hice daño sin querer,
pasar el límite, ver el final,
abrir el corazón, tragarme las lágrimas.

Ahora que no tengo miedo puedo mirar hacia atrás,
y aunque no haya hecho nada sé que no voy a llorar.
Y no llorar, no llorar.

Y ahora la versión original: temazo de The Cure.

I would say I’m sorry
If I thought that it would change your mind
But I know that this time
I have said too much
Been too unkind

I try to laugh about it
Cover it all up with lies
I try and laugh about it
Hiding the tears in my eyes
Because boys don’t cry
Boys don’t cry

I would break down at your feet
And beg forgiveness
Plead with you
But I know that it’s too late
And now there’s nothing I can do

So I try to laugh about it
Cover it all up with lies
I try to laugh about it
Hiding the tears in my eyes
Because boys don’t cry

I would tell you
That I loved you
If I thought that you would stay
But I know that it’s no use
That you’ve already
Gone away

Misjudged your limit
Pushed you too far
Took you for granted
I thought that you needed me more

Now I would do most anything
To get you back by my side
But I just keep on laughing
Hiding the tears in my eyes
Because boys don’t cry
Boys don’t cry
Boys don’t cry.

Recortes en educación, sanidad, cultura…

… y todo lo que “huele” a Estado del Bienestar. Así es el PP y la derecha española:

Becas y ayudas al estudio: -11,6%. La partida de becas y ayudas a estudiantes del proyecto de presupuestos de 2012 del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte es de 1.265 millones de euros, lo que supone una bajada del 11,6% respecto a los de 2011. Los apartados de educación alcanzan un gasto de 2.220 millones de euros, con un descenso del 21,9% en comparación con los de 2011.

– Por programas, desciende un 36,5% el de educación infantil y primaria, que se sitúa en 167,13 millones de euros.

– El de secundaria, FP y escuelas oficiales de idiomas, que se sitúa en 175,79 millones, lo que implica una rebaja del 28,8%.

– Las enseñanzas universitarias llegan a los 149,66 millones de euros, con una reducción del 62,5%.

– Por el contrario, la educación compensatoria se multiplica por 1,4 hasta los 169,79 millones.

Políticas de I+D: -25,6%. Las políticas de Investigación, desarrollo e innovación civil sufren un recorte del 25,6%, hasta 5.633,2 millones, mientras que la I+d e innovación militar baja un 24,9% y se sitúa en 757,6 millones.

Política sanitaria: -6,8%. El Gobierno destinará en 2012 un total de 3.974,62 millones de euros a la política de sanidad, 288,96 millones de euros menos con respecto al ejercicio anterior, lo que supone una reducción del 6,8%. Esta reducción del presupuesto, como consecuencia de “la reducción del déficit público desde estas políticas”, afectará sobre todo a las políticas de salud y ordenación profesional, la partida que más reduce su presupuesto (un 75% menos), seguida de la destinada a políticas de salud pública, sanidad exterior y calidad (un 45% menos).

Política cultural: -15,1%. La política cultural recibirá este año 937,40 millones de euros, un 15,1% menos que en 2011, aunque este año incluye una partida de 177,46 millones de euros del programa de fomento y apoyo a las actividades deportivas. La partida total destinada a Cultura será de cerca de 760 millones de euros.

– La cinematografía recibirá 71,06 millones de euros, frente a los 106,5 millones de euros de dotación presupuestaria durante el año pasado.

– La dotación para artes escénicas y musicales asciende a 205,94 millones de euros, lo que supone el 21,97% de la política cultural. De ellos, la música y la danza tendrán un presupuesto de 89,77 millones de euros y el teatro, 45,11 millones de euros.

– Por primera vez, se integra dentro del capítulo de organismos públicos autónomos de los Presupuestos el Museo Centro de Arte Reina Sofía, con una dotación de 42,32 millones de euros. En 2011 recibió 49,6 millones.

– El Museo del Prado tiene asignados 44,73 millones de euros (frente a los 43,9 millones del año pasado) y el Instituto Cervantes 97,23 millones de euros lo que representa un 5,4 % menos respecto de 2011, cuando recibió 102,80 millones.

Mientras que la asignación a la Casa Real solo se reduce en un 2% y la Iglesia católica no ve reducida lo más mínimo su asignación de los PGE (http://economia.elpais.com/economia/2012/04/04/actualidad/1333565920_690795.html)… ¿Es justo?

Más información: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/03/actualidad/1333449276_044050.html

Reflexiones sobre los PGE:

http://blogs.publico.es/dominiopublico/5020/los-presupuestos-generales-del-estado-a-analisis/

http://blogs.publico.es/dominiopublico/5028/5028/