«Esta mañana ha empezado el juicio contra Garzón por su intento de investigar las desapariciones de 114.266 personas a manos de los franquistas.»
El mundo al revés… qué vergüenza de país.
«Esta mañana ha empezado el juicio contra Garzón por su intento de investigar las desapariciones de 114.266 personas a manos de los franquistas.»
El mundo al revés… qué vergüenza de país.
Un muy buen libro sobre la incompatibilidad entre política y arte literario. De cómo se puede escribir sobre política en una novela. Muy recomendable.
«[…] yo pienso que la novela del siglo XX, casi toda ella, es de una gran inverosimilitud. Y creo que la causa está relacionada con la prohibición de la política. No digo que la novela del siglo XX sea mala, pero es insuficiente. Como si hablase de un mundo donde todas las personas tienen un solo brazo y una sola pierna y un solo ojo y media nariz y donde los cristales no se rompen al caer.»
(Belén Copegui, Un pistoletazo en medio de un concierto, 2008)
Por muchos años que hayan pasado, por muchos gobiernos que hayan llegado al poder, siempre es lo mismo, siempre son los mismos, siempre hacen lo mismo… Y tan actual como entonces, como buena bruja que era, previó lo que acaba de ocurrir hace un par de días…
«Estableceré la Democracia de la desgracia»
… pues eso, que habrá que resistir, a pesar de todo…
La de gente en el mundo a quienes podríamos dedicar esta canción de Placebo: muchos políticos, muchos corruptos, muchos banqueros, muchos especuladores, muchos mercados, muchas instituciones, muchas televisiones, muchas emisoras de radio, muchos periodistas… todos aquellos que nos han llevado a la situación de desastre en la que nos encontramos, situación que la mayoría de nosotros no hemos provocado y que sí sufrimos… todos aquellos para los que el poder y el dinero rigen su existencia.
La lista, desgraciadamente, es interminable…
Pues a todos ell@s:
El hambre
I.
Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.
El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.
Los años de abundancia, la saciedad, la hartura
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres aquí estoy aquí estamos.
Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.
Años del hambre han sido para el pobre sus años.
Sumaban para el otro su cantidad los panes.
Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.
Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
cicatrices y heridas, señales y recuerdos
del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
cerdos con un origen peor que el de los cerdos.
Por haber engordado tan baja y brutalmente,
más bajo de donde los cerdos se solazan,
seréis atravesados por esta gran corriente
de espigas que llamean, de puños que amenazan.
No habéis querido oír con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.
Ladrabais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
a pedir con la boca de los mismos luceros.
En cada casa, un odio como una higuera fosca,
como un tremante toro con los cuernos tremantes,
rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
y os destruye a cornadas, perros agonizantes.
II.
El hambre es el primero de los conocimientos:
tener hambre es la cosa primera que se aprende.
Y la ferocidad de nuestros sentimientos,
allá donde el estómago se origina, se enciende.
Uno no es tan humano que no estrangula un día
pájaros sin sentir herida la conciencia:
que no sea capaz de ahogar en nieve fría
palomas que no saben si no es de la inocencia.
El animal influye sobre mí con extremo,
la fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.
A veces, he de hacer un esfuerzo supremo
para acallar en mí la voz de los leones.
Me enorgullece el título de animal en mi vida,
pero en el animal humano persevero.
Y busco por mi cuerpo lo más puro que anida,
bajo tanta maleza, con su valor primero.
Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
donde la vida habita siniestramente sola.
Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
sus patas erizadas, sus rencores, su cola.
Arroja los estudios y la sabiduría,
y te quita la máscara, la piel de la cultura,
los ojos de la ciencia, la corteza tardía
de los conocimientos que descubre y procura.
Entonces sólo sabe del mal, del exterminio.
Inventa gases, lanza motivos destructores,
regresa a la pezuña, retrocede al dominio
del colmillo, y avanza sobre los comedores.
Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres y en mis ojos la visión duele y pesa.
Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,
tanto chacal prohijado, que el vino que me toca,
el pan, el día, el hambre no tenga compartido
con otras hambres puestas noblemente en la boca.
Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
os doy la humanidad que mi canción presiente.
«El hambre», El hombre acecha (1939), Miguel Hernández
El comunicado: http://politica.elpais.com/politica/2011/10/20/videos/1319130430_239703.html
Sé que me desprecias. Siempre lo he sabido. Me lo decían tu mirada y tus falsas promesas. Cuando decías que yo para ti era una prioridad y que mi trabajo te importaba, sabía que me estabas mintiendo. Ahora, ya es público tu desprecio.
Creo que en realidad me tienes miedo. Sabes que soy quien enseñará a leer a Hanna para que pueda estudiar Derecho, quien ayudará a que Luis aprenda un oficio y quien procurará que el padre y la madre de José Ignacio se interesen por sus estudios para que no abandone el instituto sin acabar la Secundaria. Sabes que soy el ascensor y soy la puerta. Sabes que soy una amenaza para tu poder porque vengo cargado de ideas y de palabras y a ti te da miedo que se piense y que se hable.
También conozco tu estrategia: sé que intentarás enfrentarme con los padres y las madres de mis propios estudiantes. Usarás los lugares comunes para intentar que no me apoyen. Buscarás dividirnos, segmentarnos, fragmentarnos. Pero no lo conseguirás.
Tú quieres construir una sociedad de consumidores obedientes y pagadores devotos mientras que yo procuro una sociedad de ciudadanos libres. Tú buscas dominar a todos sometiéndome a mí; yo busco liberarlos a pesar de ti. Tú crees que estoy solo y, sin embargo, yo sé que somos miles.
Muy pronto saldrás a la calle a pedir mi voto. No te creeré, porque sé que me desprecias, pero sí te doy un consejo: cuando vayas por la calle, mira la cara de la gente. Podrás verme en cada rostro porque dentro de nosotros siempre vive la maestra o el maestro que nos hizo libres.
Fernándo Trujillo
Profesor Universidad de Granada
El amor es la única droga milagrosa que podría resolver tantas injusticias sociales y tantos conflictos internacionales… Ojalá el amor reine por encima del dinero y su obsesión por él…
A miracle drug…
¿A cuántas ratas en este mundo les gustaría ser reyes?
Seguro que tenemos en mente a muchos, muchos candidatos…
De nuevo, África vuelve a aparecer en los médios de comunicación españoles y, como suele suceder siempre, las noticias relacionadas con este continente tienen que ver con catástrofes: desde hace pocas semanas sabemos que hay una situación de urgencia extrema en Somalia y otras partes del Cuerno de África, donde millones de personas sufren una hambruna sin precedentes. Varios miles de personas han muerto ya. La FAO ha celebrado una cumbre en Roma, en la que ha declarado que 10 millones de personas necesitan ayuda de urgencia, no sólo en Somalia sino también en Yibuti, y en partes de Sudán, Etiopía, Kenia y Uganda. Dice Naciones Unidas que se necesitan mil quinientos millones de dólares para hacer frente a esta catástrofe, pero hasta la fecha solo ha podido reunir la mitad.
¿Vamos a seguir permitiendo que esto suceda?
Ojalá llegue un momento en el que podamos disfrutar de imágenes de África espectaculares por su belleza natural:
y no tengamos que ver otro tipo de imágenes tristes, impactantes, y crueles, pero que parece que no producen ningún efecto en el primer mundo, un primer mundo más preocupado por la crisis económica, por el poder de los bancos, por visitas religiosas con un gasto descomunal, por pequeñas inundaciones…:

Señorías,
El Presidente ha anunciado su intención de promover la reforma constitucional para incluir un límite al déficit público.
Se trata de una modificación que de acuerdo con la Constitución Española no exige necesariamente la celebración de un referéndum vinculante.
Este asunto es de tal importancia y va a ser tan determinante para nuestro futuro que le pido que si esta modificación es finalmente aprobada por las cámaras, su grupo parlamentario se comprometa a solicitar que esta reforma sea sometida a referéndum para su ratificación tal y como recoge el artículo 167.3 de la Constitución Española.
Atentamente,
http://actuable.es/peticiones/pide-referendum-ratificar-reforma-la-constitucion
Para honrar a Lorca en el 75 aniversario de su asesinato… y a colación por los «intensos» días que se están viviendo en Madrid durante esta semana…
(DESDE LA TORRE DEL CRYSLER BUILDING)
Manzanas levemente heridas
por los finos espadines de plata,
nubes rasgadas por una mano de coral
que lleva en el dorso una almendra de fuego,
peces de arsénico como tiburones,
tiburones como gotas de llanto para cegar una multitud,
rosas que hieren
y agujas instaladas en los caños de la sangre,
mundos enemigos y amores cubiertos de gusanos
caerán sobre ti. Caerán sobre la gran cúpula
que untan de aceite las lenguas militares
donde un hombre se orina en una deslumbrante paloma
y escupe carbón machacado
rodeado de miles de campanillas.
Porque ya no hay quien reparta el pan ni el vino,
ni quien cultive hierbas en la boca del muerto,
ni quien abra los linos del reposo,
ni quien llore por las heridas de los elefantes.
No hay más que un millón de herreros
forjando cadenas para los niños que han de venir.
No hay más que un millón de carpinteros
que hacen ataúdes sin cruz.
No hay más que un gentío de lamentos
que se abren las ropas en espera de la bala.
El hombre que desprecia la paloma debía hablar,
debía gritar desnudo entre las columnas,
y ponerse una inyección para adquirir la lepra
y llorar un llanto tan terrible
que disolviera sus anillos y sus teléfonos de diamante.
Pero el hombre vestido de blanco
ignora el misterio de la espiga,
ignora el gemido de la parturienta,
ignora que Cristo puede dar agua todavía,
ignora que la moneda quema el beso de prodigio
y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán.
Los maestros enseñan a los niños
una luz maravillosa que viene del monte;
pero lo que llega es una reunión de cloacas
donde gritan las oscuras ninfas del cólera.
Los maestros señalan con devoción las enormes cúpulas sahumadas;
pero debajo de las estatuas no hay amor,
no hay amor bajo los ojos de cristal definitivo.
El amor está en las carnes desgarradas por la sed,
en la choza diminuta que lucha con la inundación;
el amor está en los fosos donde luchan las sierpes del hambre,
en el triste mar que mece los cadáveres de las gaviotas
y en el oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas.
Pero el viejo de las manos traslucidas
dirá: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos;
dirá: amor, amor, amor,
entre el tisú estremecido de ternura;
dirá: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;
dirá: amor, amor, amor,
hasta que se le pongan de plata los labios.
Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violín o de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cúpulas,
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música,
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.
“Cuando Benedicto se erigió como cabeza de la Iglesia, al poco tiempo hizo unas declaraciones en las que decía que el infierno existía y era eterno. Y aquellas palabras me inspiraron para hacer esta canción, que se titula Las puertas del infierno. Yo solamente soy una chica que escribe canciones y las canta, no sé cómo funcionan las cosas por allá abajo. Pero aquí, sobre la faz de la tierra, las cosas cambian, aunque parezca que vivimos en la eternidad, pero no son eternas. ¡Benedicto! ¡Las puertas del infierno!”. (Amaral, Sonorama 2011, domingo 14 de agosto)