Siempre conmigo, siempre a mi lado

Siempre en mi recuerdo, siempre en mi corazón, siempre en mi memoria, siempre en mi vida.

Te quiero, mamá, y te echo de menos. Mucho. Soy quien soy, soy como soy, gracias a ti.

Te recuerdo como eras… (Poema VI)

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Pablo Neruda

Muchas, muchas gracias…

…, hermanita, por tan maravilloso regalo de cumpleaños. 🙂

Te quiero mucho.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

let’s dance in style, lets dance for a while
heaven can wait, we’re only watching the skies
hoping for the best but expecting the worst
are you going to drop the bomb or not?

let us die young or let us live forever
we don’t have the power but we never say never
sitting in a sandpit, life is a short trip
the music’s for the sad men

can you imagine when this race is won
turn our golden faces into the sun
praising our leaders we’re getting in tune
the music’s played by the madmen

forever young, I want to be forever young
do you really want to live forever, forever and ever?

some are like water, some are like the heat
some are a melody and some are the beat
sooner or later they all will be gone
why don’t they stay young

it’s so hard to get old without a cause
I don’t want to perish like a fading horse
youth is like diamonds in the sun
and diamonds are forever

so many adventures couldn’t happen today
so many songs we forgot to play
so many dreams are swinging out of the blue
we let them come true

forever young, I want to be forever young
do you really want to live forever, forever and ever?

Friedrich y los paisajes

La belleza paisajística de mi adorado Caspar David Friedrich en el libro Caspar David Friedrich and the subject of landscape, del historiador de arte estadounidense Joseph Leo Koerner (London: Reaktion Books, 2009).

Y entre ellos, el maravilloso Colinas y campos arados cerca de Dresde (Hügel mit Bruchacker bei Dresden).

– Información sobre el libro aquí.

– Página de Caspar David Friedrich y todos sus trabajos (en inglés) aquí.

 Información sobre Caspar David Friedrich (en alemán) aquí.

– Página del Instituto Caspar David Friedrich de la Universidad de Greifswald, en Greifswald, ciudad natal del pintor (en alemán) aquí.

– Anexo: Cuadros de Caspar David Friedrich aquí.

Mirando a la luna

Preciosa canción, preciosas imágenes… la luna, mi adorada luna.

Second – Watching the moon

I´ve got no doubts
about her film
She´s been acting
day after day
She doesn´t need
to move again
Around the limits of her play

Let me be your chance
Let me be your private confidant

Watching the moon
From your troubled room
You´re alone

Walking on the moon
Dreaming of the moon
Watching the moon

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El hundimiento de la Universidad como institución

Un hundimiento inevitable. Unas reflexiones que nos deberían llevar a pensar en otros modelos de enseñanza que se alejaran de la esquizofrénica visión de la Universidad como mercado:

¿Por qué renuncio a la Universidad tras diez años de docencia?

© Annick Stevens
Doctora en Filosofía
Profesora de la Universidad de Lieja desde 2001

© Traducción española de Jesús G. Maestro

Hoy más que nunca es necesario reflexionar sobre el papel que deben desempeñar las universidades dentro de unas sociedades que se encuentran sujetas a cambios profundos y radicales, y que deben elegir con urgencia el modelo de civilización desde el que quieren comprometerse con la humanidad. Hasta el momento presente, la Universidad es la única institución capaz de preservar y transmitir la totalidad de saberes humanos elaborados a lo largo del tiempo y del espacio, de crear conocimientos nuevos y fundamentarlos en los previamente adquiridos, así como de poner a disposición de nuestras sociedades esta síntesis de experiencias, métodos y competencias en todos los ámbitos, con el fin de auxiliarnos en las alternativas que queremos elegir en la vida. Es cierto que en todas las épocas la Universidad ha faltado en cierto modo a algunas de sus exigencias fundacionales, como puede verse en las críticas que, constantemente, y con razón, se le han dirigido; pero no se trata ahora de invocar la nostalgia de antiguas formas. Sin embargo, nunca como hoy la Universidad ha sido tan complaciente con las tendencias dominantes, nunca como ahora ha renunciado hasta tal extremo al uso crítico de su potencial intelectual, ante la interpretación de valores y movimientos que estas corrientes imponen al conjunto de la población en general, y de forma tan particular a la comunidad universitaria.

Subyugada desde el primer momento por el poder político, como se ha visto de forma clarísima a lo largo del Proceso de Bolonia, ahora parece que son los propios gestores universitarios quienes, voluntariamente —con muy pocas excepciones—, exigen cumplir con esta huida hacia adelante, ciega e irreflexiva, hacia formas de conocimiento pobremente utilitaristas, determinadas por el economismo y el tecnologismo[1].

Aunque este hecho se fundamenta muy firmemente sobre la adhesión ideológica de quienes ejercen el poder institucional, no se habría impuesto al conjunto del personal universitario si no se hubiera instaurado simultáneamente una serie de limitaciones destinadas a paralizar toda oposición, mediante la amenaza de hacer desaparecer a todas aquellas entidades que no se sometan a la enloquecida carrera de la competencia global. Hay que atraer al “cliente” para que tenga éxito, independientemente de sus capacidades (“¡he aquí la Universidad del Éxito”!), darle un título que garantice un puesto cómodo y bien pagado, formar en el menor tiempo posible a investigadores que sean hiper-productivos, siempre según los criterios de calidad editoriales, así como excelentes gestores y directivos de empresas, dispuestos en todo momento a ocupar un puesto en las infinitas comisiones y consejos en los que se toman simulacros de decisiones —simulacros, sí, porque tanto los presupuestos como los criterios de selección y distribución del dinero se deciden en otra parte. Ni una sola cuestión se plantea jamás sobre calidad, distanciamiento crítico, o reflexión sobre nuestra civilización. La nueva noción de “excelencia” no designa en absoluto ni la mejor calidad de enseñanza ni de conocimiento, sino la mejor habilidad para acumular desmedidos presupuestos, ingentes equipos de investigación en personal de laboratorio, o largas tiradas de títulos en revistas científicas, que son cada vez más sensacionalistas en la medida en que resultan menos fiables. El delirio de evaluaciones que se despliegan a todos los niveles, desde las comisiones internas hasta el ranking de Shanghái, no hacen sino demostrar el absurdo de todos estos criterios.

El resultado de todo ello es precisamente lo contrario de cuanto se pretende promover. En sólo diez años de docencia he visto cómo la mayoría de mis mejores alumnos abandonaban la Universidad, antes, durante o en el momento de haber concluido su tesis doctoral, al darse cuenta del proceder que se les obligaba asumir a cambio de continuar con sus estudios. He visto también cómo otros renunciaban a sus competencias y verdaderos intereses intelectuales para adaptarse a determinadas áreas, así como para asumir formas de comportamiento que les permitían disponer de mejores oportunidades. Y, por supuesto, vi trepar a los trepadores, de pensamiento mediocre y astucia productiva, que saben de inmediato en dónde deben ponerse y a quién deben pegarse, que no tienen ningún inconveniente en escribir siempre de acuerdo con las normas editoriales, de modo que así todo es más rápido en tanto que menos exigente. Salvo las escasas excepciones de quienes tienen la posibilidad de llegar en el mejor momento con la mejor calificación al puesto oportuno, los demás son precisamente los más hábiles mediocres. La reciente reforma del FNRS acaba de suprimir las últimas posibilidades disponibles para aquellos estudiantes que sólo se valen de sus capacidades intelectuales, haciendo prevalecer la evaluación del laboratorio sobre la de la persona. Semejantes extravíos presentan variantes y realizaciones diversas según disciplinas y países, pero en todas partes nuestros colegas confirman las tendencias generales: la competencia que se basa exclusivamente en la cantidad; la selección de temas de investigación impuesta por organismos financieros, todos ellos al servicio de un modelo de sociedad según el cual el progreso humano se basa únicamente en el crecimiento económico y en el desarrollo tecnológico; hipertrofia de la actividad administrativa y de gestión a expensas de un tiempo que debería dedicarse a la docencia y a la investigación. Por poner un ejemplo, teniendo en cuenta los actuales criterios, Darwin, Einstein o Kant no tendrían hoy ninguna posibilidad de que los seleccionaran. Piénsese en las consecuencias que todo esto tendrá en el futuro de la enseñanza y la investigación. ¿Es que se cree posible mantener contento al “cliente” proponiéndole una formación de tan estrecha envergadura? Incluso desde el punto de vista de sus propios criterios de excelencia, la política de las autoridades científicas y académicas es sencilla y totalmente suicida.

Tal vez algunos digan que exagero, que es posible compaginar cantidad y calidad, y llevar a cabo un buen trabajo sin dejar de plegarse a los imperativos de la competitividad. La experiencia desmiente este optimismo. No diré que todo es nefasto en la Universidad actual, pero lo que hay de bueno en ella procede de la resistencia a las nuevas medidas impuestas, y no a su aplicación. Y esta resistencia se irá debilitando con el tiempo. Se confirma, de hecho, que todas las disciplinas académicas se empobrecen progresivamente, ya que las personas seleccionadas como más “eficaces” son también las menos sólidas, las más limitadamente especializadas, es decir, las más ignorantes, incapaces de comprender la complejidad de sus propios resultados.

Incluso aquellas materias con un fuerte potencial crítico, como la Filosofía o las Ciencias Sociales, se pliegan a las exigencias mediáticas y se mantienen siempre con suficiencia en un conformismo que les permiten librarse de la exclusión en la batalla de la productividad —por no hablar de la incapacidad para asumir la incoherencia entre sus propias teorías críticas y su aplicación práctica, cuyos representantes se ven obligados a adoptar, a título individual, con el fin de alcanzar un puesto desde el que hacerse oír.

Sé que muchos colegas comparten este juicio global y tratan heroicamente de salvar los muebles, en un ambiente de resignación e impotencia. Incluso se me podría reprochar que abandono la Universidad en un momento en el que habría que luchar desde el interior con el fin de invertir el proceso. Precisamente por haber llevado a cabo varios intentos en este sentido, y pese a la estima que profeso a quienes se esfuerzan todavía por contrarrestar tales estragos, creo que la lucha es inútil en las actuales condiciones, dado el poder de unión entre los intereses individuales de algunos de nosotros y la ideología general a la cual se adhiere la Universidad.

En lugar de lanzarse a nadar contra corriente, es momento de salir para dar lugar a otra cosa, para constituir otro tipo de institución, capaz de retomar el papel fundamental de transmitir la complejidad de las características de las civilizaciones humanas y de promover la reflexión indispensable que, sobre saberes y conductas, hace prosperar a la humanidad. Todo está por hacer, pero en el mundo hay cada vez más personas que disponen de inteligencia, cultura y voluntad para llevarlo a cabo. De cualquier modo, no es momento de perder energías luchando contra la decadencia anunciada de una institución que se hunde sin saber entender lo que es la excelencia.

 

Nota

[1] La palabra “tecnologismo” no está en el actual Diccionario de la lengua de la Real Academia Española. Sin embargo, la introduzco aquí con el mismo paralelismo, en relación a su campo semántico —la tecnología—, con el que el este diccionario define el término “economismo”: “Doctrina que concede primacía a los factores económicos”. Tecnologismo designaría, según el original francés al que soy fiel, aquella creencia que concede primacía a los valores tecnológicos. (N. del T.).

© Annick Stevens
Doctora en Filosofía
Profesora de la Universidad de Lieja desde 2001.

© Traducción española de Jesús G. Maestro.

¿Por qué renuncio a la Universidad?

Rincón exquisito

Seguro que todos tenemos un «rincón exquisito» donde disfrutar de nuestros mejores momentos.

Una buena canción en español:

Relatar el principio
no puede ser tan complicado,
antes iba deprisa,
perdóname si voy despacio.

Arrancad los motores,
que no haya silencio,
descorcharemos las mejores
bebidas que tenemos.
Aunque estoy agotado,
iré a buscar lo que me pidas.

Desde aquella habitación,
desde aquel rincón tan exquisito,
lanzamos un mensaje para todo el universo.
A través de aquel calor,
yo me transmito al exterior,
por tus gestos, en tu arte,
por los nuestros, en tu forma de entenderlo,
ha merecido…

Trataré de llevarme
imágenes que me harán la espera soportable,
fueron incalculables
diamantes al fondo en cada una de las tardes.

Desde aquella habitación,
desde aquel rincón tan exquisito,
lanzamos un mensaje para todo el universo.
A través de aquel calor,
yo me transmito al exterior,
por tus gestos, en tu arte,
por los nuestros, en tu forma de entenderlo.

Donde me sentaba yo,
escribo desde donde me sentaba yo.

Desde aquella habitación,
desde aquel rincón tan exquisito,
lanzamos un mensaje para todo el universo.
A través de aquel calor,
yo me transmito al exterior,
por tus gestos, en tu arte,
por los nuestros, en tu forma de entenderlo.

The New Year

Feliz Año Nuevo a todos y todas.

Que vuestros deseos, o la mayoría de ellos, puedan verse cumplidos, y que podáis ser lo más felices posible… a pesar de todos los recortes y de los obstáculos que el poder político nos ha puesto en el camino del nuevo año.

Besos y abrazos,
Juanpe

so this is the new year.
and i don’t feel any different.
the clanking of crystal
explosions off in the distance (in the distance).

so this is the new year
and I have no resolutions
for self assigned penance
for problems with easy solutions

so everybody put your best suit or dress on
let’s make believe that we are wealthy for just this once
lighting firecrackers off on the front lawn
as thirty dialogues bleed into one

i wish the world was flat like the old days
then i could travel just by folding a map
no more airplanes, or speedtrains, or freeways
there’d be no distance that can hold us back.

there’d be no distance that could hold us back (x2)

so this is the new year (x4)

Y os dejo, también, con Eduardo Galeano y sus deseos para 2012:

Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

(Eduardo Galeano, 2012, http://eduardogaleano.org/)

Oda a mi familia…

… un homenaje a mis seres queridos, a mi familia, los que siempre están y estarán ahí cuando los necesite…

Understand the things I say
Don´t turn away from me
Cause I spent half my life out there
You wouldn´t disagree
D´you see me?, d´you see?
Do you like me?, do you like me standing there?
D´you notice?, d´you know?
Do you see me?, do you see me?
Does anyone care?

Unhappiness, where´s when I was young
And we didn´t give a damn
´Cause we were raised
To see life as fun and take it if we can
My mother, my mother she hold me
She´d hold me, when I was out there
My father, my father he liked me
Oh he liked me, does anyone care?

Understand what I´ve become
It wasn´t my design
And people everywhere think
Something better than I am
But I miss you, I miss
Cause I liked it, cause I liked it
When I was out there
D´you know this?, d´you know?
You did not find me, you did not find
Does anyone care?

Unhappiness, was when I was young
And we didn´t give a damn
Cause we were raised
To see life as fun and take it if we can
My mother, my mother she´d hold me
She´d hold me, when I was out there
My father, my father he liked me
Oh he liked me, does anyone care?

Does anyone care?

4 años ya…

… y sigo queriéndote, y sigo queriéndote, y sigo queriéndote…

Para mi mami. Te echo muchísimo de menos… todos los días…

Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura

que despiertes la furia del pálido y del frío,

de sur a sur levanta tus ojos indelebles,

de sol a sol que suene tu boca de guitarra.

No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos,

no quiero que se muera mi herencia de alegría,

no llames a mi pecho, estoy ausente.

Vive en mi ausencia como en una casa.

Es una casa tan grande la ausencia

que pasarás en ella a través de los muros

y colgarás los cuadros en el aire.

Es una casa tan transparente la ausencia

que yo sin vida te veré vivir

y si sufres, mi amor, me moriré otra vez.

(Pablo Neruda)