Cuatrocientos años para saldar una deuda con Cervantes

Cuatrocientos años para saldar una deuda con Cervantes

La Biblioteca Nacional inaugura ‘Cervantes: de la vida al mito’, primera gran exposición que sirve de avanzadilla al programa de actos que conmemoran la muerte del literato.

Publicado: 03.03.2016 22:42 |Actualizado: 03.03.2016 22:42

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“Hemos querido bajar a Cervantes de la peana de mármol y los atriles de bronce y ponerlo a nuestra altura”. Así, entre pomposo y afectado, el Presidente de honor de la Asociación de Cervantistas, José Manuel Lucía, ha tenido a bien sintetizar el objetivo principal de la primera gran exposición de los actos programados con motivo del IV centenario de la muerte de nuestro escritor más universal.

Bajo el nombre Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016), la muestra, organizada conjuntamente por la Biblioteca Nacional de España y Acción Cultural Española, “busca saldar —explica Lucía— la deuda histórica que nuestra sociedad tiene con Cervantes”. A la tercera va la vencida; “si en 1916, fecha que conmemoraba los 300 años de la muerte del autor, la Guerra Mundial hizo que se suspendieran los actos conmemorativos, la coyuntura no mejora en 1947 cuando se cumplían los cuatro siglos de su nacimiento, pues España no estaba para muchas celebraciones”.

Así es como llegamos a esta muestra que Javier Gomá, cervantófilo de referencia y asesor de la exposición para más señas, califica pródigo en epítetos: “Estamos ante una muestra seria, competente, profesional, clásica, fiable…”. Una ampulosidad que contrasta con la preocupación que hicieron pública instituciones como la RAE o el Instituto Cervantes porel secretismo con que se estaban llevando a cabo las conmemoraciones de Estado.

“Cervantes no es una figura de anticuario o una reliquia, sigue moldeando la conciencia actual”, prosigue Gomá. “En una sociedad como la nuestra en la que predominan los partidismos y las fracturas sociales, Cervantes se nos muestra como una figura cohesionadora, propicia los consensos. En definitiva, que no se trata de ser libres, sino de ser libres juntos”. Ahí es nada.

Hombre, personaje y mito

Tres Cervantes se pasean por esta muestra que cuenta con doscientas piezas relacionadas con la vida del escritor entre las que se incluyen libros, esculturas y retratos. En primer lugar el Cervantes-hombre, ese que fue malherido en Lepanto y que terminó cautivo en Argel, “donde verdaderamente se forjó el literato”, apunta Lucía. Escala inicial que reúne la casi totalidad de autógrafos que se conservan del escritor, once documentos fechados entre 1582 y 1589 vinculados en su mayor parte a su vida administrativa como comisario general de abastos y recaudador de impuestos. “Estos documentos estuvieron bajo la mano de Cervantes”, comenta emotivo Lucía. Completan esta primera escala la Partida de bautismo y el Libro de difuntos del Convento de las Trinitarias Descalzas.

“Como Homero, Cervantes no solo funda algo nuevo en la literatura, sino que en su origen está su cima”

De ahí al Cervantes-personaje, o lo que es lo mismo, la imagen que ha trascendido del escritor a partir de sus retratos, basados todos ellos en la única descripción que el escritor hace de sí mismo en lasNovelas Ejemplares (1613). Es aquí donde se exponen las semblanzas del genio que desde 1738 se han ido postulando como verdaderas; desde los grabados de las ediciones londinenses de El Quijote de 1738, hasta el retrato atribuido a Juan de Jáuregui, de la Real Academia Española, pasando por el Retrato de Cervantes a partir del dibujo de William Kent.

Y por último el Cervantes-mito, el “regocijo de las musas”, ese que devino en símbolo de la lengua española y de la propia nación. “Como Homero, Cervantes no solo funda algo nuevo en la literatura, sino que en su origen está su cima”, explica el filósofo Gomá que echa mano de mitología para explicar el gran drama cervantino: “A Cervantes le ocurrió algo similar a Saturno pero al revés. Si éste devoró a sus hijos, nuestro escritor fue devorado por su vástago más ilustre, El Quijote”.

Un itinerario que comienza en tierras inglesas, el primer país en el que Cervantes, “gloria de nuestras letras”, fue reconocido como un maestro de la escritura y donde se publica su primera biografía, la escrita por Gregorio Mayans y Siscar. “Los ingleses vieron en El Quijote un modelo de sátira, un autor digno de ser imitado. Se ríen no sólo de un personaje, sino de un caballero español, del enemigo a fin de cuentas”, apunta Lucía. Y así, de la risotada burlona de un hijo de la pérfida Albión, a la eternidad del mito.

El teatro que viene: atracón de Cervantes y Shakespeare

El teatro que viene: atracón de Cervantes y Shakespeare

El cuarto centenario de la muerte de Cervantes y Shakespeare llenará los escenarios de obras y versiones de ambos escritores

Se cumple otro aniversario: los veinte años de ‘La katarsis del Tomatazo’, en la sala Mirador

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Si no ha leído El Quijote, después de 2016 apenas podrá decir lo mismo. Al menos si acude al teatro. El año llega cargado de montajes que versionan algunos de los textos novelísticos de Cervantes y otros que se regodean en su figura impulsados por el aniversario de su muerte hace ya cuatro siglos, y que toma la inercia de la celebración de la publicación de la segunda parte de El Quijote el año pasado. En el teatro público habrá Cervantes para todos. Y no hará falta acudir al Convento de las Trinitarias para observar esos restos que, en una de las últimas jugadas del gobierno de Ana Botella en Madrid, aún no se sabe si son realmente los suyos.

Esta temporada también llegará marcada por la presencia de William Shakespeare. Aunque es un clásico anual, este año estará más que nunca en los escenarios, ya que en esa coincidencia tan literaria con Cervantes, también se cumple el cuarto centenario de su muerte.

Otros tantos clásicos contemporáneos tomarán el teatro.  Como Bertolt Brecht (Vida de Galileo, a cargo de Ernesto Caballero en el CDN), Max Aub ( De un tiempo a esta parte, en el Español) o los recuperados Alfonso Sastre y Medardo Fraile, estos últimos, atención, bajo la dirección de José Luis Garci, que llega al Español después de un pasado reciente en el cine más bien estrepitoso. La familia ocupará también una buena parte del espacio teatral. El núcleo familiar, siempre conflictivo, siempre deudor de buenos argumentos, estará presente en los escenarios del Centro Dramático Nacional y en La Abadía, desde diferentes ángulos.

Más en clave de actores, estos primeros meses del año serán una buena oportunidad para disfrutar de actrices enormes como Gloria Muñoz, Blanca Portillo, que vuelve con El testamento de María, María José Alfonso o Concha Velasco, que se subirá a las tablas convertida en la reina Juana, ya en abril, en la Abadía. Una mayoría de estrenos en Madrid, que después saldrán de gira por toda España.

Múltiple ración de Cervantes…

En su segundo montaje después de la reapertura del Teatro de la Comedia, la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) inicia el curso con una versión de los textos cervantinos a cargo de Ron Lalá. Bajo el título Cervantina, la compañía recreará con su peculiar y divertidísimo estilo del verso los clásicos Don Quijote de la Mancha, El celoso extremeño, El coloquio de los perros,El hospital de los podridos, El licenciado Vidriera, El retablo de las maravillas, El viejo celoso, La Galatea, La gitanilla, prólogo de Novelas ejemplares, Persiles y Segismunda, Rinconete y Cortadillo y Viaje del Parnaso. Múltiple ración de Cervantes en este estreno que tendrá lugar en enero.

El Teatro Español, de titularidad municipal, también ha tirado la casa por la ventana en lo que al bardo se refiere. En abril se estrenará El cerco de Numanciaen versión de Luis Alberto de Cuenca y bajo la dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente. En el mismo mes también se pondrá en escena Quijote. Femenino. Plural, de Ainhoa Amestoy, una especie de revisión de los personajes femeninos del Cervantes a partir de unas juglaresas del siglo XXI que nos recuerdan que el escritor llegó a hacerle decir a una de sus mujeres literarias que era libre. Y eso fue hace cuatro siglos.

A los Teatros del Canal que dirige Albert Boadella y que dependen de la Comunidad de Madrid llega en enero El caballero de la triste figura en colaboración con el Teatro Real y con música y libreto de Tomás Marco. Una versión operística que se contrarresta con el Rinconete y Cortadillo en la versión que Alberto Conejero –autor de la premiada y aplaudida La piedra oscura- ha hecho para la compañía Sexpeare. La historia de dos pícaros en clave muy cómica y que es, sobre todo, una vuelta de tuerca a lo que a veces sucede con los niños prodigio como Joselito o Marisol. Se estrenará a comienzos de febrero.

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King Lear, en los Teatros del Canal

… Y también super big mac de Shakespeare

Murieron el mismo día del mismo año y por eso, Shakespeare, aunque nos hable en inglés, no iba a dejar abandonado a Cervantes en estos homenajes. El Centro Dramático Nacional (CDN) tiene previsto en febrero el estreno de Cuento de invierno a cargo de la compañía Cheek by Jowl, una de las producciones de la temporada pese a que sólo estarán cuatro días. Pero estos británicos nunca defraudan.

Más Shakespeare habrá en las Naves del Español (Matadero) con la versión de Javier L. Patiño y Darío Facal de Sueño de una noche de verano, ya en mayo, y que aunque es una de sus obras más representadas no suele fallar por su aspecto más cómico. En los Teatros del Canal se montarán dos obras shakesperianas: Trabajos de amor perdidos, de la Shakespeare Globe’s Theatre y la Fundación Siglo de Oro (abril); y King Lear, convertida en ópera china por la Contemporary Legend Theater (mayo). Y después, dos rarezas: Royal Flush, que enfrenta a Shakespeare y Cervantes (febrero), y Dos delirios sobre Shakespeare, de Sanchis Sinisterra y Alfredo Aracil (junio). Si no les gusta el inglés van a tener difícil escapar de él.

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