Feria del Libro de Madrid 2019

Del 31 de mayo al 16 de junio en el Parque del Retiro.

Más información: http://www.ferialibromadrid.com/feria-2019/

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“Long Day’s Journey into Night” by Eugene O’Neill

“Long Day’s Journey into Night” by Eugene O’Neill.
Directed by Richard Eyre.
Wyndham’s Theatre, 32-36 Charing Cross Road, London.

Absolutely a must. James Tyrone (Jeremy Irons), brilliant. Mary Tyrone (Lesley Manville), simply spectacular.

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Pruebas de acceso de la Esad de Sevilla

Presentación del canal Casa Chejov, donde subiremos videos semanales sobre las Pruebas de acceso de Arte Dramático de Sevilla, Córdoba y Málaga.

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Canal YouTube Pruebas de acceso Esad

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El teatro que viene: atracón de Cervantes y Shakespeare

El teatro que viene: atracón de Cervantes y Shakespeare

El cuarto centenario de la muerte de Cervantes y Shakespeare llenará los escenarios de obras y versiones de ambos escritores

Se cumple otro aniversario: los veinte años de ‘La katarsis del Tomatazo’, en la sala Mirador

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Si no ha leído El Quijote, después de 2016 apenas podrá decir lo mismo. Al menos si acude al teatro. El año llega cargado de montajes que versionan algunos de los textos novelísticos de Cervantes y otros que se regodean en su figura impulsados por el aniversario de su muerte hace ya cuatro siglos, y que toma la inercia de la celebración de la publicación de la segunda parte de El Quijote el año pasado. En el teatro público habrá Cervantes para todos. Y no hará falta acudir al Convento de las Trinitarias para observar esos restos que, en una de las últimas jugadas del gobierno de Ana Botella en Madrid, aún no se sabe si son realmente los suyos.

Esta temporada también llegará marcada por la presencia de William Shakespeare. Aunque es un clásico anual, este año estará más que nunca en los escenarios, ya que en esa coincidencia tan literaria con Cervantes, también se cumple el cuarto centenario de su muerte.

Otros tantos clásicos contemporáneos tomarán el teatro.  Como Bertolt Brecht (Vida de Galileo, a cargo de Ernesto Caballero en el CDN), Max Aub ( De un tiempo a esta parte, en el Español) o los recuperados Alfonso Sastre y Medardo Fraile, estos últimos, atención, bajo la dirección de José Luis Garci, que llega al Español después de un pasado reciente en el cine más bien estrepitoso. La familia ocupará también una buena parte del espacio teatral. El núcleo familiar, siempre conflictivo, siempre deudor de buenos argumentos, estará presente en los escenarios del Centro Dramático Nacional y en La Abadía, desde diferentes ángulos.

Más en clave de actores, estos primeros meses del año serán una buena oportunidad para disfrutar de actrices enormes como Gloria Muñoz, Blanca Portillo, que vuelve con El testamento de María, María José Alfonso o Concha Velasco, que se subirá a las tablas convertida en la reina Juana, ya en abril, en la Abadía. Una mayoría de estrenos en Madrid, que después saldrán de gira por toda España.

Múltiple ración de Cervantes…

En su segundo montaje después de la reapertura del Teatro de la Comedia, la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) inicia el curso con una versión de los textos cervantinos a cargo de Ron Lalá. Bajo el título Cervantina, la compañía recreará con su peculiar y divertidísimo estilo del verso los clásicos Don Quijote de la Mancha, El celoso extremeño, El coloquio de los perros,El hospital de los podridos, El licenciado Vidriera, El retablo de las maravillas, El viejo celoso, La Galatea, La gitanilla, prólogo de Novelas ejemplares, Persiles y Segismunda, Rinconete y Cortadillo y Viaje del Parnaso. Múltiple ración de Cervantes en este estreno que tendrá lugar en enero.

El Teatro Español, de titularidad municipal, también ha tirado la casa por la ventana en lo que al bardo se refiere. En abril se estrenará El cerco de Numanciaen versión de Luis Alberto de Cuenca y bajo la dirección de Juan Carlos Pérez de la Fuente. En el mismo mes también se pondrá en escena Quijote. Femenino. Plural, de Ainhoa Amestoy, una especie de revisión de los personajes femeninos del Cervantes a partir de unas juglaresas del siglo XXI que nos recuerdan que el escritor llegó a hacerle decir a una de sus mujeres literarias que era libre. Y eso fue hace cuatro siglos.

A los Teatros del Canal que dirige Albert Boadella y que dependen de la Comunidad de Madrid llega en enero El caballero de la triste figura en colaboración con el Teatro Real y con música y libreto de Tomás Marco. Una versión operística que se contrarresta con el Rinconete y Cortadillo en la versión que Alberto Conejero –autor de la premiada y aplaudida La piedra oscura- ha hecho para la compañía Sexpeare. La historia de dos pícaros en clave muy cómica y que es, sobre todo, una vuelta de tuerca a lo que a veces sucede con los niños prodigio como Joselito o Marisol. Se estrenará a comienzos de febrero.

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King Lear, en los Teatros del Canal

… Y también super big mac de Shakespeare

Murieron el mismo día del mismo año y por eso, Shakespeare, aunque nos hable en inglés, no iba a dejar abandonado a Cervantes en estos homenajes. El Centro Dramático Nacional (CDN) tiene previsto en febrero el estreno de Cuento de invierno a cargo de la compañía Cheek by Jowl, una de las producciones de la temporada pese a que sólo estarán cuatro días. Pero estos británicos nunca defraudan.

Más Shakespeare habrá en las Naves del Español (Matadero) con la versión de Javier L. Patiño y Darío Facal de Sueño de una noche de verano, ya en mayo, y que aunque es una de sus obras más representadas no suele fallar por su aspecto más cómico. En los Teatros del Canal se montarán dos obras shakesperianas: Trabajos de amor perdidos, de la Shakespeare Globe’s Theatre y la Fundación Siglo de Oro (abril); y King Lear, convertida en ópera china por la Contemporary Legend Theater (mayo). Y después, dos rarezas: Royal Flush, que enfrenta a Shakespeare y Cervantes (febrero), y Dos delirios sobre Shakespeare, de Sanchis Sinisterra y Alfredo Aracil (junio). Si no les gusta el inglés van a tener difícil escapar de él.

Sobre brutos y bestias: las lecciones de Eugene Ionesco sobre el rebaño total

Sobre brutos y bestias: las lecciones de Eugene Ionesco sobre el rebaño total

¿Qué es más humano, unirse a los demás en una causa común o mantener la propia idiosincrasia contra todo y contra todos? El Centro Dramático Nacional María Guerrero acaba el año con Rinoceronte, un clásico del absurdo y un arma contra el conformismo y la comodidad social

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Pepe Villuela es Berenguer en ‘Rinoceronte’, en el Centro Dramático Nacional

El apocado, bonachón y un poco piripi Berenguer, protagonista de Rinoceronte, aparece por primera vez en la obra de Eugene Ionesco en El Asesino, publicada en 1958 y después en El rey se muere (1962) y El peatón del aire (1963). En todas menos en una, Berenguer es un hombre sin ambición, ligeramente depresivo, que se convierte en héroe antisistema, por ser el único que ofrece resistencia a la apisonadora de la presión social. Y en todas acaba mal.

En El asesino, Berenguer descubre una ciudad radiante al lado de su casa; un espacio limpio, bello, ordenado y perpetuamente luminoso donde, como enTiffany’s, no te puede pasar nada malo. Lamentablemente, ese edén urbano y potencialmente distópico de la ciudad de París esconde un asesino en serie que mata tres personas al día empujándolas a un lago. Espantado ante el desinterés de las autoridades, la aceptación de sus habitantes y el narcisismo de sus políticos, Berenguer acaba enfrentándose al asesino en una discusión típicamente kafkiana donde los valores cívicos se revelan tanto o más absurdos que el crimen más aberrante.

Rinoceronte es una de las principales muestras del Teatro del Absurdo, un género inspirado en el absurdo existencialista de Camus y que agolpa a dramaturgos tan dispares como Samuel Beckett, Harold Pinter Alejandro Jodorowsky o Fernando Arrabal. La adaptación de Ernesto Guerrero en el Teatro María Guerrero (Centro Dramático Nacional) empieza en una plaza de una provincia pequeña. Allí se encuentra Berenguer (Pepe Viyuela) con su buen amigo Juan (Fernando Cayo), que le achucha por descuidado y por empinar mucho el codo cuando, de repente, aparece un rinoceronte, o quizá dos.

Una epidemia transformadora

Tras de una larga discusión acerca de la naturaleza y origen del perisodáctilo, que incluye la intervención completamente absurda de un lógico profesional, todos y cada uno de los personajes de la obra se irán transformando en rinocerontes. Todos salvo Berenguer, cuyo proceso paralelo de transformación va de la neurosis al terror, a la indignación y, finalmente, a la resistencia total, solitaria y suicida. Como dice el lógico antes de sucumbir, “pensar contra la corriente de los tiempos es una heroicidad. Decirlo en voz alta, una locura”.

Todos caen. Desde los abusones, como Juan, que siempre tienen razón (Samuel Beckett: ¿Qué hay de bueno en pasar de una posición insostenible a otra, en buscar justificación siempre en el mismo plano?) a los intelectuales que están sobrecivilizados y que encuentran estímulo en la barbarie. La amada de Berenguer se deja seducir por los cánticos, los cuernos en fila y las marchas sincronizadas. Y estos son los que resisten; la mayoría sucumbe felizmente al zumbido tranquilizador del consenso masivo, de lo políticamente correcto, encontrando una nueva fuerza en la colectividad. “La mente de los hombres necesita una verdad sencilla, una respuesta que responda a todas sus preguntas, un gospel, una tumba -barajaba Cioran en Sobre una civilización exhausta.- Los momentos de refinación esconden un principio de muerte: nada es más frágil que la sutileza”.

Una adaptación con subtítulos para despistados

Rinoceronte es una obra sutil. Como todo el mundo sabe, se trata de una reflexión sobre el ascenso viral de los movimientos totalitarios, como el que Ionesco vivió en Rumanía en 1937-38 y el resto del mundo occidental, del 39 hasta el final de la guerra. Pero la pieza es tan austera que hasta Sartre le pareció seca: “¿Por qué hay un hombre que resiste? -se quejaba el francés cuando la obra se estrenó en París, en 1959 -Al menos podrían decirnos por qué, pero no, ni eso nos dicen. El resiste porque está allí”. La producción del María Guerrero, pese a sus aciertos estilísticos y el trabajo superior de la mayor parte de sus actores, sufre precisamente de lo contrario.

Abrumados por la oscuridad de la metáfora, esta última adaptación brilla en la puesta en escena, que es imaginativa y tiene momentos deslumbrantes, pero intenta contemporizar la acción con una línea de puntos para que el espectador de 2014 -supuestamente más idiota que el de 1959 por la sobreexposición a los medios masivos, los videojuegos y los atentados en loop- vea la figura final y no se aburra ni se pierda. La sensación es que, como las traducciones de los libros difíciles, la obra acaba teniendo tres veces el tamaño del original, que es corto y áspero y difícil. Es posible que la obra gane en claridad pero, con el abandono de su su naturaleza absurda, pierde también gran parte de su radicalidad, por no hablar de su sentido del humor cósmico, el de reírse por no llorar.

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Largo viaje hacia la noche

Mario Gas y Vicky Peña se convierten en los padres de Eugene O’Neill

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‘El largo viaje del día hacia la noche’, la obra autobiográfica del Nobel norteamericano, se representa en el teatro Marquina hasta el 30 de noviembre. Sus protagonistas, dos grandes de la interpretación, desgranan para ‘Público’ este clásico

The tragedy of Othello, The moor of Venice

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“Volver a Shakespeare nos ha resultado natural. Tras una experiencia extraordinaria con Noche de reyes la llegada a una obra como Otelo, nuestra tercera puesta en escena sobre un texto del bardo inglés, supone un paso más en la consolidación de Noviembre como equipo de trabajo y dice mucho de nuestra pasión por una dramaturgia que, a pesar de los siglos, contiene una belleza extraordinariamente contemporánea y sorprendente como pocas”, escribe Eduardo Vasco, el director de este clásico sobre la manipulación, la ambición, la mecánica del poder y, sobre todo, los celos, que desde que se estrenó en Valladolid ha recorrido diversos escenarios y festivales, incluido el Festival de Olmedo, hasta llegar a Madrid.

The tragedy of Othello, The moor of Venice (La tragedia de Otelo, el moro de Venecia) está basada en el cuento de Cintio (Giovanni Battista Giraldi 1504-1573) titulado Un capitano moro, incluido en Gli Hecatommithi, que se publicó en 1565. La tragedia de Shakespeare sale a la luz en 1622 y se incluye en la edición First Folio un año después.

Yolada Pallín firma esta adaptación que está protagonizada por Daniel Albadalejo y Arturo Querejeta, Cristina Adua, Fernando Sendino, Héctor Carballo, Lorena López, Francisco Rojas, José Ramón Iglesias y Ángel Galán.

Hasta el 14 de septiembre. Teatro Bellas Artes. Marqués de Casa Riera, 2. Miércoles a viernes: 20.30 h. Sábados: 19.20 y 22.00 h. Domingos: 19.00 h.

De cómo los golfos gobiernan el mundo

Quevedo regresa al Teatro Nuevo Apolo para denunciar a los corruptos

  • El espectáculo ‘La escuela de los vicios’, “políticamente incorrecto”, se estrena el próximo 26 de julio de la mano de la compañía Morfeo Teatro y está basado en las sátiras y discursos políticos del genio del Siglo de Oro

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El Teatro Nuevo Apolo de Madrid contará desde el 26 de julio con el montaje teatral La escuela de los vicios, un “concentrado” basado en las sátiras y discursos políticos de Quevedo que ya en su momento causaron diversas polémicas y que puede que vuelvan a hacerlo teniendo en cuenta el subtítulo de la obra: o de cómo los golfos gobiernan el mundo.

Como explica la compañía, Morfeo Teatro, la obra presenta a un extravagante diablo esperando a dos necios a los que espera cautivar con su “escuela de los vicios”, la única en que los alumnos cobran por aprender. Las titulaciones de tan peculiar escuela son: bachiller en mentir, licenciado en engañar, doctor en robar y catedrático en medrar. Los dos necios, tras una inicial reticencia al ver que es el diablo quien imparte las clases, se meten de lleno en el aprendizaje por el generoso acuerdo propuesto, consiguiendo excelentes resultados, y mucho más allá de sus expectativas, al ser nombrados ministro y magistrado, respectivamente, aunque el diablo tiene una última y sorprendente enseñanza. El texto clásico se convierte así en atemporal cuando conecta con nuestros días, y respecto al Quevedo más ácido, el gran crítico implacable de su tiempo, el que decía cosas como: “No hubo ministro que se hizo malo, antes el malo porque lo era, se hizo ministro, casi en algo necesario el rescatarlo a nuestros oídos”.

El montaje ha estado de gira por diversos festivales como el de Siglo de Oro de El Paso (USA), el de Teatro Español de Cleveland (USA), el de Teatro Clásico de Ciudad Juárez (México) y la Feria de Teatro San Sebastián; próximamente se va a presentar en el de Alcántara y el de Niebla; para volver, después de la temporada en Madrid y gira nacional, a hacer parada en USA, en ciudades como Chicago y Nueva York.

En su web hay una advertencia que reza lo siguiente: “Este espectáculo, como buena farsa, es políticamente incorrecto, tiene una alta dosis de inquina, es hiriente, cáustico y por ende provoca risa inteligente (mérito en su mayor parte del autor), por lo que puede desaconsejarse su ingesta a públicos con mentalidad ultraconservadora, o que vayan al teatro sólo a pasar un buen rato y no pensar…”.

El teatro entra en la cocina de la crisis

El teatro entra en la cocina de la crisis

  • En los últimos meses, las salas off de Madrid y Barcelona han estrenado obras cuyo argumento son los desahucios, los recortes en sanidad y educación, los desmanes bancarios y el paro
  • El éxito de estos montajes es incuestionable, con los teatros llenos y algunas prórrogas como la de ‘Mongolia, el musical’, en la Mirador
  • El riesgo es caer en el discurso panfletario. “Antes había una complicidad con el espectador. El teatro se entendía por medias palabras, sin tener que decir todo porque no podías. Ahora se puede hablar de cualquier cosa”, admite el director Juan Margallo

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El montaje ‘Ejecución hipotecaria’, sobre un desahucio, se estrena el día 30 en la Sala Mirador de Madrid //Foto: David Ruano

Hace tres años, la gran protagonista en los diarios era la famosa prima de riesgo con su subida imparable de puntos. También andaba por ahí el PIB, la inflación y multitud de datos macroeconómicos. A partir de 2012, sin embargo, la economía bajó a la tierra: una tasa de parados disparada –y muchos otros que ya habían perdido su prestación- los recortes en sanidad y educación, la pérdida de vivienda para muchos ciudadanos y la estafa de tantas acciones bancarias. Ya no era la crisis, ahora era el drama.

De este argumento, del que afecta al ser humano, se ha hecho eco en los últimos meses el teatro, sobre todo en la cartelera madrileña más off, con algunos ejemplos también en Barcelona. Son obras que llegan en un momento en el que las tablas tampoco atraviesan una edad dorada con la subida del IVA cultural y el descenso en cifras de espectadores, según el último anuario de la SGAE.

Ahora acaba de estrenarse en la sala Mirador de Madrid Una mujer en la ventana, con Petra Martínez y dirigida por Juan Margallo. Es una obra que retrata la tragedia de un desahucio y que fue estrenada por primera vez en 1983. “Es que ahora hay muchos más que antes; antes se declaraba la casa en ruinas, se echaba al vecino y el dueño vendía mucho más caro”, explica su director sobre este reestreno después de treinta años.

Y en dos semanas, el día 30 y también en la Mirador se estrenará Ejecución hipotecaria, basada en el crimen que cometió un alemán de Karslruhe en julio de 2012 cuando le llegó la orden de desahucio. En esta sala, por otra parte, ha triunfado Mongolia, el musical, elaborada por la troupede la revista Mongolia y en la que hacen un repaso satírico-festivo y mordaz de la situación política y social española.

Son tres obras que se suman al monólogo Autorretrato de un joven capitalista español, de Alberto San Juan, ahora en las tablas del Teatro del Barrio de Lavapiés, en la que señala cómo creímos tenerlo todo hace sólo una década y ahora no tenemos absolutamente nada. Y hace sólo unos meses en el teatro Alfil se representó Recortes, de Juan Cavestany, una llamada de atención a lo que estamos perdiendo en servicios sociales.

En clave europea, hasta diciembre se pudo ver en el Centro Dramático Nacional, Eurozone, de la compañía gallega Chévere, una obra humorística que dispara a los hacedores de la crisis, a Rodrigo Rato, a la canciller Angela Merkel, al expresidente francés Nicolás Sarkozy o al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. A todos aquellos, que como dice, Xron, el director de esta compañía, “tienen nombre y apellidos y nos tratan como tontos. Nosotros hemos querido señalar a los culpables para quitarnos la culpa a nosotros”. A partir de febrero estará en el Centro Niemeyer de Avilés.

En Barcelona, por otra parte, acaban de pasar por cartelera obras como El crédito(Sala Villarroel) sobre la temática de la concesión de préstamos, y 1984 (Almeria Teatre), una adaptación del clásico (y tan actual) de George Orwell dirigida por Víctor Álvaro, y que, según la crítica, se ha convertido en uno de los éxitos de la temporada.

El teatro como crónica

Ante tantos estrenos, cabe un interrogante, ¿qué ha llevado al teatro a acercarse de forma tan hiperrealista a la situación actual? “Estar pegado al presente es un estímulo creativo. Creo que muchos estamos ahora haciendo un trabajo no “sobre la crisis” sino desde dentro de la crisis”, explica Juan Casvestany. Ya no se trata, por tanto, de retratar un dato macroeconómico, sino de meterse en la habitación de esa mujer a punto de ser desahuciada.

“Lo que está pasando es un desmontaje atroz de la estructura social. En la calle la gente se cansa de protestar o son pegados. En nuestra vida personal el esfuerzo de la supervivencia puede llegar a ser muy duro. La experiencia colectiva del teatro es quizá un contexto idóneo para plantear y compartir estas inquietudes”, añade Cavestany, que también acaba de estrenar en cines Gente en sitios.

“El teatro tiene una función de crónica. Debe servir como espejo de la realidad. Ahora bien, en el teatro tienes que afrontarlo de otra manera a como lo hacen los periódicos. El teatro te permite reflexionar más poéticamente. No es exactamente como la realidad, aunque sí debe ser espejo, una manera de entendernos y de ver lo que nos pasa”, sostiene a su vez Juan Margallo, quien tiene en su haber numerosas obras políticas desde el tardofranquismo cuando estrenó junto a su compañera, la actriz Petra Martínez, Castañuela 70, un montaje que fue recortado por la censura de Franco.

Según actores, directores y dramaturgos, el formato teatral permite un distanciamiento que no lo ofrece ni la prensa ni la televisión. Hay menos lugar al lagrimón insulso o a la posibilidad de hacer algo perverso con la tragedia. “El teatro es el medio ideal para contar todo esto. Es más valiente que la televisión, donde los poderes económicos están más presentes. El teatro es un medio que sufre menos censura. Ejecución hipotecaria es una obra conmovedora que te puede hacer comprender al protagonista. Acerca ese personaje al espectador. Y el teatro esto lo puede hacer mejor que un periódico”, afirma Miguel Ángel Sánchez, autor de esta obra, que supone su primera incursión teatral, ya que hasta la fecha había trabajado en guiones televisivos.

¿Teatro panfletario?

Los dos problemas a los que se enfrenta este tipo de montajes son lo cerca que pueden encontrarse del panfletarismo mitinero, de la charla de barra de bar y la queja, y el cansancio del espectador, quizá harto de escuchar las mismas consignas a diario. Porque en ocasiones con estos textos sucede. El propio Margallo es consciente de que las obras actuales no suponen una inmersión en el teatro contracultural como ocurrió en los setenta: “Los tiempos son distintos. Antes había una complicidad con el espectador y ahora no. El teatro se entendía por medias palabras, sin tener que decirlo todo. Además, no podías. Ahora se puede hablar de cualquier cosa”. Y poner verdes a los políticos, banqueros o empresarios sin miedo a la censura ni a que te quiten el pasaporte.

“La dificultad de tratar la realidad es que puedes ser demasiado obvio y panfletario. Por ello, hay que mostrar las relaciones humanas entre los personajes”, añade Miguel Ángel Sánchez. Juan Cavestany tiene su propia receta: “Hay que tener muy en cuenta que el teatro no contribuya sólo a aumentar la ira y el desconcierto. Tampoco puede aspirar siempre a ofrecer soluciones, pero al menos debe ser una alternativa a la sobredosis de mentiras y vulgaridad con que somos bombardeados”.

Lo que sí tienen todos muy claro es que el espectador está ávido de este tipo de montajes. Desde su estreno, el ‘musical’ de Mongolia ha hecho lleno todos los días y ha prorrogado el espectáculo. La obra de Alberto San Juan lleva meses en cartelera. Eurozone no ha parado su gira y Ejecución hipotecaria, desde su estreno en el Festival de Santurtzi en noviembre, tampoco. “Al público estas obras le pueden servir como desahogo. Se dicen cosas que no se dicen en los medios de comunicación, y no hay una censura como puede haber en las series, que son políticamente correctas. Es un desahogo y una catarsis, una forma de expresar algo que está escondido”, zanja Miguel Ángel Sánchez.  El teatro también sufre la crisis y sólo tiene una forma de resarcirse: contándolo.

‘Tierra de nadie’, los fantasmas del pasado que nos persiguen

‘Tierra de nadie’, los fantasmas del pasado que nos persiguen

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Reflexión, conciencia, honestidad, redención, diversión. Son algunas de las palabras que salen de las bocas de los actores –Josep Maria Pou, Lluís Homar, David Selvas y Ramon Pujol-, y del director -Xavier Albertí-, cuando hablan de ‘Tierra de nadie’, la obra de Harold Pinter que ahora se representa en las Naves del Español en el Matadero, en Madrid, en castellano, después de su paso por el Teatre Nacional de Catalunya.

“Si tuviese que resumir de qué va la obra”, asegura Albertí, “me acercaría al inicio de Los cuatro cuartetos de T. S. Eliot, donde la función del poeta es vivir el presente. El presente es el único espacio en tiempo real, el pasado lo manipulamos desde nuestra cabeza; el futuro no lo conocemos. Para poder vivir el presente honestamente, ha de tener una evaluación del pasado, para que el resultado final sea satisfactorio. Cuando uno tiene heridas abiertas de su pasado, su presente nunca puede ser bueno. Y si de algo vaTierra de nadie es de la función del lenguaje, de la poesía como una de las formas sofisticadas del lenguaje”.

Pinter es un autor que suele partir de sus propias experiencias para dar forma a sus obras. El impulso de escribir Tierra de nadie le vino cuando estaba en un taxi y oyó por azar dos frases: “¿Tal cual? Sí, por favor, absolutamente tal cual”.  Decidió escribir una obra para darle contenido a esas dos voces que le habían generado cierta inquietud.

Con ese punto de partida, Pinter escribió sobre dos amigos que se reencuentran después de 30 años. Los dos estaban en la misma casilla de salida, con mucho futuro para ser escritores. Uno, Hirst, lo ha conseguido todo en la vida; el otro, Spooner, ha fracasado, y ese fracaso tiene que ver con el éxito del primero. Cuando se encuentran, podría parecer que el fracasado viene a pedir cuentas y a echarle en cara que ha sido perjudicado. Pero no es así.

El encuentro se produce en el Londres de los años 70, en el pub del Jack Straw’s Castle, en el el parque Hamstead Heath, un mundo de encuentros furtivos masculinos, que le permite a Pinter recrear una anécdota que le ocurrió a él mismo cuando trabajaba de camarero. Escuchó una conversación entre dos comensales que hablaban de Eliot, pidió permiso para intervenir en la conversación y lo hizo; eso le costó el despido fulminante, pero los comensales quedaron encantados de compartir sus experiencias intelectuales con él. En ese encuentro empapado de alcohol vemos que se despiertan las heridas de un pasado que necesita ser ordenado.

Para construir el espectáculo, Albertí ha elegido una serie de referentes de Elliot que le han servido para transitar por un texto al que define como ambiguo. Nos desmenuza esos referentes: El primero es la obra El viejo estadista; en ella se narra cómo un hombre que ha sido muy importante en la vida política inglesa está al borde de la jubilación. Cae enfermo y decide retirarse a un sanatorio donde recibe la visita de un fantasma del pasado que le viene a recordar que hay una herida abierta de tiempos anteriores: cuando eran jóvenes se emborracharon y atropellaron a un hombre, pero no se detuvieron. La investigación policial descubrió que ese hombre era un viejo trotamundos que había fallecido de muerte natural y había caído en la carretera; ellos le pasaron por encima. La acusación no es por asesinato, sino por no haber sido capaces de enfrentarse a algo que habían hecho en su juventud. La relación entre los amigos comienza a deteriorarse por esto. El viejo estadista cree que vuelve para hacerle chantaje, hasta que descubre que a lo que viene es a permitirle morir en paz.

El otro elemento que toma Pinter es el poema Canción de amor para Prufrock, en el que una serie de elementos se repiten constantemente y remiten a la idea de que la cultura contemporánea no es más que reescritura. Esas repeticiones constantes nos permiten ver las resonancias que hay entre una creación, en este caso escénica, y todos los ecos anteriores.

En Cuatro cuartetos se remite a su interpretación de la Divina comedia de Dante. Podemos hablar de Tierra de nadie como un viaje del purgatorio hacia un paraíso. La posibilidad de salvación y redención. Es la lectura que hace Eliot de la leyenda artúrica. Nos habla de un rey que perdió la capacidad de fecundar la tierra porque hay un pecado original.

En la época de Eliot, la cultura británica estaba fascinada por la obra filosófica de Bergson, que trataba de un elemento que en Eliot será clave y en Pinter fundamental: la concepción no cronológica del tiempo. La filosofía de Bergson nos dice que el tiempo no deja de ser una experiencia interior del individuo. Los recuerdos no existen, existe nuestra lectura y nuestro almacenamiento del recuerdo.

Los actores aseguran haber vivido el proceso de la obra de una forma pasional, casi obsesiva. Josep Maria Pou describe cómo fue su contacto con este texto: “Mi primer encuentro con esta función fue como espectador, la he visto en Nueva York y en Londres. La primera vez que la vi me dejó completamente aturdido y sin entender nada de lo que pasaba allí. Pensé que quería hacerla en España. La función es fascinante para el espectador entienda o no entienda, que sí se entiende. Es una función con múltiples interpretaciones. Cada espectador tiene elementos suficientes durante la representación para construirse su propia historia y esa historia, su historia, será válida para él. Es un espectáculo que cumple la misión de conmocionar al público tanto o más que emocionar. Yo creo en el teatro que conmociona, que sacude al espectador y le deja descolocado. Es una función mágica, con un montón de elementos y de falta de elementos, de datos y de falta de datos, de vacíos para que el espectador los llene durante la función y se convierta en un espectador activo. No se puede ser un espectador pasivo durante esta representación. Hay que estar trabajando al mismo nivel y al mismo tiempo que los actores, porque la función te absorbe, tira de ti y te va llevando hacia el escenario”.

“Puede parecer un tópico”, confiesa Pou, que encarna a Hirst, el triunfador, “pero pocas veces me he sentido tan feliz en un escenario como con este personaje. Estamos haciendo esta función casi como si fuera una experiencia religiosa; yo me he sentido aquí más sacerdote que nunca. Este montaje supone lo que en otro campo sería El Rey Lear, esa obra que todos los actores en algún momento de su vida quieren hacer y luchan por ello. De los muchos actores que la han hecho, bastantes han dicho: la he interpretado sin entenderla, y eso no es más que una prueba de la magia que encierra el texto de Pinter. Hay que montarse en el tren y dejarse llevar por esos silencios y esa atmósfera que crea”.

“Yo no había visto la función. Cuando la leí no estaba mucho por la labor, era un poco escéptico porque me resultaba difícil conectarme”, declara Lluís Homar, quien interpreta a Spooner, al amigo perdedor. “Pero debo decir que, de todas las obras que he hecho, si tuviera que elegir dos, una sería Tierra de nadie. Está siendo un viaje fascinante. Mi personaje no viene a echarle nada en cara a su amigo, sino a ayudar, porque ya ha vivido el fracaso y sabe dónde está la esencia y dónde vale la pena agarrarse. Pero, como dice el título de la obra, estamos en tierra de nadie, un terreno muy atractivo porque es un lugar donde uno se siente protegido, no creativo pero protegido. A veces en la vida optamos por la protección antes que por estar vivos, aunque signifique estar más en desequilibrio, más en peligro”.

Esta obra, de la que todos se apresuran a recalcar que es divertida y a ratos hilarante, fue escrita por Pinter en un momento de crisis personal en el que Hollywood le había encargado unos trabajos por los que le pagó 20 veces más que la industria británica por sus películas con Joseph Losey, y empieza a plantearse preguntas: ¿Qué estoy haciendo? ¿Es esto lo que quiero hacer? Y decide tomar a Eliot como referencia para realizar un viaje desde su purgatorio hasta su salvación, no en el sentido cristiano, sino para encontrar un equilibrio que le permita seguir.

Este texto tenía tanta importancia para Pinter que pidió que en su funeral -murió en 2008- se leyera un fragmento para abrir la ceremonia. Escogió una parte en la que Hirst habla de un álbum de fotos que conserva del pasado, de esa época en que aparecieron las heridas, lleno de rostros a los que ya no les puede poner nombre, que se han convertido en fantasmas y uno tiene que decidir cómo se relaciona con esos fantasmas. Ahí aparece la idea de redención a la que Spooner le quiere ayudar.

“La obra es una invitación profunda y constante a seguir un viaje no paralizado por heridas del pasado, sino seguir consciente de tu responsabilidad de construir quién eres…, de ser”, concluye Albertí.

Tierra de nadie, de Harold Pinter. Dirección: Xavier Albertí. Actores: Josep Maria Pou, Lluís Homar, Ramon Pujol y David Selvas. Traducción: Joan Sellent.

Naves del Español. Matadero. Pº Chopera, 14. Madrid.

De martes a sábados, 20.00 h. Domingos, 19.00 h. Hasta el 2 de febrero.

Sergio Peris-Mencheta y el ministro Wert

Lo que se consigue cuando un ministro de Educación como Wert está empeñado en acabar con la enseñanza pública en este país destrozando el futuro académico de muchos estudiantes universitarios y de la educación secundaria …

La educación pública NO es un negocio; es un derecho.

Sergio Peris-Mencheta recibe el premio Ceres 2013 a mejor director. El artista aprovecha su discurso para enviar un mensaje al Ministro de Educación y Cutural, José Ignacio Wert.

Casa Estudio Chejov: proyecto de teatro

España posee una de las tasas más altas de paro, la corrupción es la cantinela diaria en los periódicos y los informativos de la televisión, los servicios sociales se privatizan mientras nos mienten descaradamente… pareciera esto el fin del mundo bíblico.

Pero no todo son malas noticias. A veces, en medio de esta tormenta que parece no amainar nunca, surgen valientes que no se arrugan ante las dificultades y deciden apostar por un proyecto cultural pequeño pero mimado hasta el detalle.

CASA ESTUDIO CHEJOV en pleno corazón de Sevilla es un buen ejemplo. Su creador Rubén Mayo, casi sin respaldo económico, se ha lanzado a crear un espacio cultural polivalente, donde cabe la poesía, el teatro, la radionovela, las exposiciones itinerante, las performance más modernas. Me cuenta Rubén que, a pesar de ser medio Sevillano, cursó estudios en la Universidad Complutense de Madrid, que Casa Estudio Chejov es el cruce de caminos del trabajo social en plena crisis y de su gran amor al arte en general y al teatro en particular, al teatro de pequeño formato pero de gran calidad.

Y va a estrenar la sala con una obra suya que fue representada el pasado mes de marzo en Microteatro por dinero con mucho éxito, “El armario mágico”, una pieza que pude disfrutar y que se encontraba a mitad de camino de El apartamento y Esperando a Godot. Una delicia interpretada por el gran Darío Paso y Lorena Vázquez.

Vaya toda mi admiración para un valiente que le echa valor a la crisis y se dedica a montar su propia empresa y a dar trabajo a mucha gente. Mi admiración por hacerlo mediante el teatro y el arte, aspectos estos que siempre están desprestigiados en España. Mi admiración por la calidad de sus trabajos.

Ojalá los vientos te sean favorables en tu viaje hacia Hyperión.

Larga vida al teatro y a los valientes que lo defienden.

Si quieres saber más, tienes más información en Facebook (http://www.facebook.com/CasaEstudioChejov) y en su propia página web (http://www.chejovianos.com)

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“Macbeth” at The Globe

Una de las mejores experiencias de mi vida… mágica, emocionante, impactante, intensa.

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«Macbeth:
She would have died hereafter.
There would have been a time for such a word-
Tomorrow, and tomorrow, and tomorrow,
Creeps in this petty pace from day to day,
To the last syllable of recorded time;
And all our yesterdays have lighted fools
The way to dusty death. Out, out, brief candle!
Life’s but a walking sahdow, a poor player
That struts and frets his hour upon theistage
And hen is heard no more. It is a tale
told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing.»

Shakespeare´s Globe: http://www.shakespearesglobe.com/theatre

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