Golpe maestro, adelanto del nuevo CD de Vetusta Morla La deriva, que se publicará en marzo de 2014.
Robaron las antenas,
la miel de las colmenas,
no nos dejaron ni banderas que agitar.
Cambiaron paz por deudas,
ataron nudos, cuerdas
y la patrulla nos detuvo por mirar.
Llevaron los finales
a tierra de neutrales,
no nos dejaron líneas ni para empezar.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.
Robaron las linternas,
la lumbre en las cavernas,
no nos dejaron mapas de la oscuridad.
Vendieron humo y calma,
lingotes de hojalata,
palacios de ceniza y cartas sin marcar.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer.
Fue un atraco perfecto,
fue un golpe maestro
quitarnos la sed.
Fundieron plomo y cobre,
pusieron sal en sobres.
Alerta, hay un testigo.
Nos han dejado vivos.
Fue un atraco perfecto,
excepto por esto:
nos queda garganta, puño y pies.
No fue un golpe maestro,
dejaron un rastro,
ya pueden correr. Ya vuelve la sed.
La Guardia Civil afirma que su director no ha mentido
Interior asegura que el ministro no ha mentido
Las explicaciones que durante toda una semana han dado ambos son incompatibles
Documento: El director de la Guardia Civil niega sus mentiras (en mayúscula y en rojo)
1.Entrada a territorio español
6 de febrero: Delegado del Gobierno en Ceuta [12 horas después de los hechos]
«Agentes de ambos países colaboraron a ambos lados de sus territorios nacionales para contener a los subsaharianos pero ninguno de ellos logró franquear el espigón que delimita el acceso a España».
8 de febrero: Fernández de Mesa, director de la Guardia Civil [39 horas después de los hechos]
«Ningún inmigrante pisó suelo español».
13 de febrero: Fernández Díaz, ministro de Interior [una semana después de los hechos]
«23 personas llegaron a la parte española de la playa, algunos auxiliados por la Guardia Civil, momento en el que de forma inmediata fueron rechazados y se hicieron cargo de ellos las fuerzas marroquíes de las que habían escapado y los estaban reclamando».
2. Flotadores
8 de febrero: Arsenio Fernández de Mesa, director de la Guardia Civil [39 horas después de los hechos]
«Los inmigrantes no llevaban ni manguitos ni flotadores».
13 de febrero: Fernández Díaz, ministro de Interior [una semana después de los hechos]
«Se pudo observar como un pequeño número de inmigrantes portaban unos objetos para utilizar supuestamente como salvavidas, realizados con sacos de arpillera, con botellas de plástico vacías, neumáticos rellenos con el mismo material, etc.».
3. ¿Hacia dónde se disparan las pelotas de goma?
6 de febrero: Delegación del Gobierno de Ceuta [2 horas después de los hechos]
«En ningún caso ha intervenido la Guardia Civil, el salto ha sido repelido por las autoridades marroquíes».
«Las fuerzas de seguridad estaban preparadas pero no ha sido necesaria su intervenciónporque las autoridades marroquíes han frenado su entrada y estaban en su territorio».
6 de febrero: Gabinete de comunicación de la Guardia Civil [11 horas después de los hechos]
«Se ha utilizado material antidisturbios en el paso fronterizo porque el grupo de inmigrantes ha mostrado actitudes violentas y los agentes han tenido que llevar a cabo una acción proporcionada. (…) Siempre en tierra y nunca al mar».
6 de febrero: Delegado del Gobierno en Ceuta [12 horas después de los hechos]
«Se ha usado material antidisturbios, tanto en el Biutz como en el Tarajal -pasos fronterizos en tierra-, para contener el pelotón de subsaharianos. El objetivo era asustarles con el ruido».
7 de febrero: director de la Guardia Civil [30 horas después de los hechos]
«Pelotas de goma en la mar, no. Los datos que yo tengo, los informes que yo tengo, es que se han utilizado en la valla».
12 de febrero: director de la Guardia Civil [6 días después de los hechos]
«Las pelotas de goma entre el vallado, no se pueden usar directamente, sino que tienen que ir con una trayectoria elíptica para poder saltar la valla de seis metros».
13 de febrero: ministro de Interior [una semana después de los hechos]
«Se utilizaron pelotas de goma, siempre con carácter disuasorio, desde tierra y nunca desde el mar. (…) No hubo utilización de ese material en la valla. No hubo utilización de ese material desde el mar».
4. Contacto físico entre agentes e inmigrantes
6 de febrero: Delegado del Gobierno en Melilla [12 horas después de los hechos]
«Nunca ha habido contacto físico entre los agentes movilizados y los inmigrantes».
12 de febrero: Ministro de Interior [una semana después de los hechos]
«Ese grupo de personas a los que me he referido, 23, llegó a la parte española de la playa,algunos auxiliados por la propia Guardia Civil».
5. Imágenes de los hechos
7 de febrero: Fuentes oficiales de la Guardia Civil [29 horas después de los hechos]
Miles de personas han participado en la manifestación de este sábado en Madrid contra los despidos en la compañía de refrescos
Los empleados de Coca-Cola han instado a que no se consuma la bebida
Los líderes sindicales Toxo y Méndez han respaldado la protesta con su asistencia
Miles de personas han pedido este sábado en Madrid la retirada del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de Coca-Cola Iberian Partners, el embotellador único de Coca-Cola en España, que afectará a 1.250 trabajadores, el 30% de la plantilla, y supondrá el cierre las plantas de Fuenlabrada (Madrid), Palma de Mallorca, Oviedo y Alicante.
En una manifestación encabezada por los secretarios generales de UGT y CC.OO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, los trabajadores de Coca-Cola Iberian Partners han lanzado gritos como «Si se puede parar este ERE», «Si España no produce, España no consume» o «No consuma Coca-Cola» y, además de protestar contra la reforma laboral, han simulado un entierro alzando a hombros un ataúd que representaba a los trabajadores afectados por el ERE.
Al término de la manifestación Méndez y Toxo han defendido «no sólo la lucha contra la franquicia Coca-Cola Iberian Partners» sino también contra la empresa matriz, ya que «la decisión sobre el cierre de las empresas se está tomando en Atlanta, a miles de kilómetros de aquí», ha indicado Toxo.
Méndez, que ha cifrado la asistencia a la manifestación en más de 7.000 personas, ha criticado la «avaricia e insensibilidad» de una empresa con «un ingente volumen de beneficios» y en la que «la viabilidad económica, organizativa y productiva está asegurada».
También ha pedido al Ejecutivo «que piense en las consecuencias de lo que pretende hacer Coca-Cola», y ha criticado que «se vanaglorie con insistencia de una recuperación económica basada en la destrucción de empleo». Además ha mostrado su solidaridad con los trabajadores de Panrico.
La manifestación, que se ha desarrollado entre la Glorieta de Bilbao y la Gran Vía, ha discurrido bajo una intensa lluvia y varias protestas de los viandantes, que se quejaban de la imposibilidad de transitar por la calle Fuencarral y por los petardos que los manifestantes asturianos lanzaban en el interior de un barril, provocando un sonido «bastante molesto».
Así, ministro Wert, se destroza y se desmantela la educación pública. Así, ministro Wert, se consigue una educación elitista, para los ricos. Así, ministro Wert, se priva a una sociedad de su pilar fundamental: la educación. Así, ministro Wert, se miente.
La cifra de alumnos se redujo un 0,8% en el curso 2012-2013. El secretario general de Universidades, Federico Morán, lo atribuye al descenso de población y no a los recortes de Wert
Los estudiantes pertenecen a siete posgrados distintos de la Universidad de Valladolid
Todas las denegaciones comparten el mismo motivo, que no responde a la situación de ningún afectado: «Poseer título del mismo o superior nivel al de los estudios para los que se solicita la beca»
La universidad ha acordado esperar a la resolución de las alegaciones para reclamar a estos estudiantes el pago de la matrícula
A pesar de que la fecha de la gala se conoce desde abril de 2013 el ministro de Educación, Cultura y Deporte ha esperado hasta el último momento para informar de que no asistirá a la ceremonia
A pesar de que se conoce desde abril de 2013 que la gala de los Premios Goya tendrá lugar este domingo 9 de febrero, José Ignacio Wert ha esperado hasta el último momento para informar a la Academia de Cine de que no asistirá a la ceremonia.
Según recoge La Sexta, Reino Unido afirma que la cita con altos cargos del sistema educativo británico, por la que se ausentará de los premios del cine español, ha sido convocada esta semana y por petición española.
Wert comunicaba el pasado día 6 al presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, que «un problema de agenda» , debido a «un encuentro concertado previamente con Vince Cable, Secretario de Estado de Empresas, Innovación y Conocimientos» le impide «compartir la fiesta del cine español».
La reunión de Wert con su colega británico se celebrará en Londres el lunes a primera hora de la mañana.
El mundo del cine tendrá que dirigirse a su sustituto en la gala, el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle, porque Wert parece haber decidido evitar un nuevo abucheo como los recibidos en el festival de Cine de San Sebastián o en la gala de los premios Forqué.
Actores y directores hacen mención al titular de Cultura para criticar su ausencia. «Nuestro cine está muy por encima de nuestro ministro de anti-cultura», dice Bardem
Palmarés 28 Premios Goya®
Mejor Película: Vivir es fácil con los ojos cerrados, de Cristina Huete (Fernando Trueba P.C., S.A.)
Mejor Dirección: David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados
Mejor Actor Revelación: Javier Pereira, por Stockholm
Mejor Dirección Artística: Arturo García ‘Biaffra’ y José Luis Arrizabalaga ‘Arri’ por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Diseño de Vestuario: Francisco Delgado López, por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Montaje: Pablo Blanco, por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Cortometraje Documental:Minerita, de Raúl de la Fuente
Mejor Cortometraje de Animación:Cuerdas, de Pedro Solís García
Mejor Cortometraje de Ficción:Abstenerse agencias, de Gaizka Urresti
Mejor Interpretación Femenina de Reparto: Terele Pávez, por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Canción Original: “Do You Really Want To Be In Love?”, por La gran familia española, de Josh Rouse
Mejor Música Original: Pat Metheny, por Vivir es fácil con los ojos cerrados
Mejor Sonido: Charly y Schmukler y Nicolás de Poulpiquet, por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Dirección de Producción: Carlos Bernases, por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Actriz Revelación: Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados
Mejor Guion Original: David Trueba, por Vivir es fácil con los ojos cerrados
Mejor Guion Adaptado: Alejandro Hernández y Mariano Barroso, por Todas las mujeres
Mejor Interpretación Femenina Protagonista: Marian Álvarez, por La herida
Mejor Dirección de Fotografía: Pau Esteve Birba, por Caníbal
Mejores Efectos Especiales: Juan Ramón Molina y Ferrán Piquer, por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Dirección Novel: Fernando Franco, por La herida
Mejor Interpretación Masculina de Reparto: Roberto Álamo, por La gran familia española
Mejor Maquillaje y Peluquería: María Dolores Gómez Castro, Javier Hernández Valentín, Pedro Rodríguez ‘Pedrati’ y Francisco J. Rodríguez Frías, por Las brujas de Zugarramurdi
Mejor Película Europea:Amor, de Michael Haneke (Austria)
Mejor Película Iberoamericana: Azul y no tan rosa, de Miguel Ferrari (Venezuela)
Mejor Película Animación:Futbolín, de Jorge Estrada, Manuel Polanco y Mikel Lejarza (Jempsa, S.A., Plural Jempsa y Antena 3 Films S.L.U. )
Mejor Película Documental:Las maestras de la República, de Pilar Pérez Solano (Transit Producciones Audiovisuales S.L.)
Mejor Interpretación Masculina Protagonista: Javier Cámara, por Vivir es fácil con los ojos cerrados
El número de parados registrados en las oficinas de Empleo alcanza los 4.814.435 personas. Sólo un 7,8% de los nuevos contratos fueron fijos, un 2,2% menos que el año anterior
Las turbulencias económicas han provocado un enorme deterioro en derechos sociales que se creían garantizados. El Consejo de Europa ha detectado importantes retrocesos desde el inicio de la crisis, particularmente en España. Este organismo, encargado de velar por los derechos humanos en 47 países del continente, juzga ilegal la decisión de excluir a los extranjeros sin papeles de la sanidad española. “La crisis no puede servir como pretexto para negar el acceso a la sanidad”, concluye un informe sobre derechos sociales divulgado ayer.
El texto tacha de regresivo el decreto aprobado por el Ejecutivo español en agosto de 2012 que cerraba las puertas de la sanidad a los inmigrantes irregulares a excepción de niños, embarazadas y urgencias. Luis Jimena, presidente del Comité Europeo de Derechos Sociales, tiene claro que esta evaluación considera la ley española contraria al derecho europeo: “No se puede excluir a los inmigrantes del sistema. Tanto el Gobierno como las comunidades tienen el deber de cumplir la doctrina del Consejo de Europa. Y el Tribunal Constitucional deberá tomarla en consideración de manera determinante [al fallar sobre el recurso presentado contra la decisión del Gobierno]”, afirma.
España es uno de los 43 países europeos que han firmado la Carta Social Europea, que recoge el derecho a la salud y que el comité encargado de interpretarlo extiende a todos los ciudadanos, con independencia de su estatus legal. El Ejecutivo español considera que, al dar acceso a las urgencias, el derecho queda salvaguardado. Pierre Verbeeren, director general de Médicos del Mundo en Bélgica, lo niega. “Las urgencias no bastan para garantizar el derecho porque, además, cada país tiene una concepción distinta sobre qué es una urgencia”, argumenta.
Este experto lamenta el retroceso que se ha producido en España, que la sitúa al lado de países como Reino Unido, Alemania o Grecia, también restrictivos con las prestaciones sanitarias a los extranjeros irregulares. Verbeeren niega que estos movimientos obedezcan solo a necesidades económicas porque, además, el coste del tratamiento en urgencias acaba siendo superior al de la atención primaria. “Alemania no está afectada por la crisis y también lo ha hecho. A veces se utiliza la crisis como pretexto”, cierra.
El Consejo de Europa cita a otros países que incumplen la obligación sanitaria en lo que concierne a los extranjeros. Son Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Lituania, Letonia y Macedonia. La larga lista demuestra que los Estados se arriesgan a legislar de modo restrictivo pese a saber que sus decisiones contravienen el acervo europeo. El motivo es que el Comité de Derechos Sociales carece de mecanismos que penalicen estas conductas. La vía para hacer valer estos derechos resulta lenta y laboriosa; suele pasar por presentar el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el brazo judicial de esta institución europea. Así ocurrió con Médicos del Mundo, que ganó al Estado francés un caso de estas características.
Técnicamente, el Consejo de Europa no ha podido tildar de incumplimiento el decreto español porque se adoptó en 2012, fuera del periodo analizado (entre 2008 y 2011). Sin embargo, advierte de que, de persistir la ley, se considerará una violación de los derechos sociales en Europa.
Además de la sanidad a los extranjeros, el organismo con sede en Estrasburgo reprocha a España otras carencias sociales. Entre ellas, la baja cuantía de la renta de inserción que se ofrece a personas sin recursos, que apenas supera los 400 euros al mes. Solo el País Vasco y Navarra cuentan con prestaciones aceptables. Tampoco llega al mínimo la cobertura económica de la baja por enfermedad, considerada “manifiestamente inadecuada”.
Más allá de España, la evaluación general del continente constata un nivel de incumplimientos muy superior al de otros años. “Las cifras han empeorado mucho. Para nosotros, es una fuente de gran preocupación. Los derechos sociales deben protegerse”, subraya Colm O’Cinneide, responsable del informe de 2013.
Una portavoz del Ministerio de Sanidad afirma que, en verdad, el Consejo de Europa «alude más al tiempo que pasa hasta que un extranjero es regularizado», informa Emilio de Benito. Además, insiste en que «la cobertura que tienen los inmigrantes en España es de las más amplias de Europa, ya que incluye las urgencias, toda la atención a menores, y los cuidados en el embarazo». Aparte de eso, «se cubren los temas de salud pública [enfermedades contagiosas], como la tuberculosis, y todos tienen garantizados por las comunidades la atención de otros procesos dentro de sus competencias». Por eso Sanidad, como ha hecho desde que hace más de año y medio se recortara la atención a los extranjeros sin papeles, insiste en que «una cosa es que no tengan tarjeta sanitaria, y otra que no se les esté atendiendo».
Huelgas, encierros, decenas de manifestaciones. La lucha del sector sanitario ha tenido su recompensa con la marcha atrás de la Comunidad a su plan privatizador
El pasado domingo, como todos los terceros domingos de cada mes, una nueva Marea Blanca, la primera de 2014, se echó a la calle.La protesta en defensa de la Sanidad Pública llegaba a su decimoquinta marcha.
Entre paraguas y prendas de abrigo, los asistentes a la manifestación marcaban su paso tras la última decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) por la que la externalización de los servicios de seis hospitales y 27 centros de salud continuaba suspendido. Lejos de celebrar nada a la espera de una sentencia definitiva, este lunes llegó un verdadero triunfo: la renuncia de la Comunidad de Madrid a su plan privatizador y que deja «sin efectos» el proceso en los hospitales Infanta Sofía, Infanta Cristina, Infanta Leonor, del Sureste, del Henares y del Tajo.
La Marea Blanca no se hizo mayoritaria hasta 2012, cuando González anunció el Plan para la sostenibilidad del sistema sanitario público con el que defendía su modelo de gestión privada. La Comunidad de Madrid pretendía ahorrar un total de 169 millones de euros anuales con el traspaso de la gestión hospitalaria. Sin embargo, varios expertos han desmontado la teoría sobre el supuesto ahorro de externalizar los servicios sanitarios y han advertido de que el ánimo de lucro está relacionado con una peor calidad de la asistencia al paciente.
Revés tras revés, la Comunidad de Madrid ha visto cómo su plan privatizador se ha ido desmoronando por momentos. Desde el euro por receta, hasta la externalización de hospitales y la privatización de centros salud, pasando por una de las primeras, y más importantes, batallas ganadas por la Marea Blanca: la paralización de la conversión del Hospital de La Princesa en un centro especializado en la atención de personas de la tercera edad.
Los trabajadores de La Princesa fueron los primeros en levantarse contra el plan privatizador y los pioneros en iniciar una oleada de encierros. Lasquetty no aguantó la presión y, tras varios días de negociación, la Comunidad reculó. El hospital seguirá siendo un centro de atención general que añadirá a sus funciones la especialización en mayores de 75 años.
Asimismo, la adjudicación de la gestión de los seis a las empresas Sanitas, Ribera Salud e Hima San Pablo se paralizó gracias a los recursos judiciales interpuestos por la Asociación de Facultativos y Especialistas de Madrid (Afem), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts). Su iniciativa fue apoyada por, entre otros, CCOO, CSIT, PSOE y UPyD.
En el otro lado de la balanza, miles de empleados del sector sanitario han perdido su puesto de trabajo como consecuencia de los recortes en Sanidad del Gobierno de Mariano Rajoy. Algo que también contribuyó el cierre de dos centros de Salud Mental de Madrid capital, el cierre del Instituto de Cardiología o la «externalización» de los servicios de limpieza y lavandería.
Médicos, enfermeros, auxiliares, administrativos, pacientes. Todos ellos son la Marea Blanca. Todos ellos han continuado saliendo a la calle al menos un domingo al mes y llenando hospitales y centros de salud de pancartas. Su indignación saltó de Madrid y ha recorrido toda España.Dijeron basta, se echaron a la calle y ni el frío, ni el calor, ni la lluvia les impidió hacerse fuertes. Con sus protestas, no sólo abrieron los ojos a la ciudadanía de las consecuencias de la privatización, sino que también consiguieron un respaldo que se ha traducido en una gran masa social que les ha acompañado, altibajos incluidos, en las diferentes movilizaciones.
El presidente de la Comunidad, Ignacio González, deja «sin efectos» la externalización de los hospitales Infanta Sofía, Infanta Cristina, Infanta Leonor, del Sureste, del Henares y del Tajo
El anuncio se produce tras la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de mantener la suspensión cautelar del proceso para evitar «graves e irreparables daños»
Los magistrados argumentan que los cálculos de ahorro de la Comunidad son «meramente estimativos e hipotéticos» y que «pueden no responder después a la realidad»
El consejero de Sanidad se va después de que el TSJM confirmara la suspensión de la externalización de seis hospitales públicos de la Comunidad de Madrid
Campaña para luchar contra las derivaciones a la sanidad privada que el gobierno de la Comunidad de Madrid están imponiendo a los ciudadanos y que contribuye a desmantelar la sanidad pública madrileña.
En el cuarto trimestre de 2013 el número de parados bajó en 8.400 personas y la tasa de paro se sitúa en el 26,03%.
Pero el año pasado también se destruyó empleo: se perdieron 198.900 puestos de trabajo.
El número de hogares con todos sus miembros en paro sube un 1,36%, hasta 1,832.300.
En los dos últimos años la población ocupada ha bajado en algo más de un millón y la activa ha descendido en 427.200 personas. La mayoría han emigrado al extranjero y otras han desistido de buscar trabajo.
Javier Mayoral Profesor de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid
Hace unas semanas, a propósito de la corrupción política, un compañero de trabajo comentó: “ya no basta con saber a qué dedican el dinero de todos; ahora debemos exigirles además que expliquen con detalle qué hacen, cómo y cuánto trabajan, en qué tareas concretas emplean su tiempo”. Me parece que ese planteamiento general puede ser muy útil. Y no solo para los políticos. Porque la opacidad, letal en política, resulta también dañina casi en cualquier ámbito de la vida pública.
Pensemos, por ejemplo, en la enseñanza universitaria. ¿Sabemos de verdad a qué se dedica un profesor? ¿Sabemos cuántas horas reserva cada mes para preparar sus clases o para atender a los alumnos? ¿Sabemos cuánto y cómo investiga? ¿Lo sabe la propia Administración? ¿Lo saben los órganos de dirección de cada universidad? Me temo que todo esto se conoce. O al menos se intuye. Lo sorprendente es que aún no se haya generado un debate en profundidad sobre el modelo de profesor universitario al que parecemos estar abocados. Digo más: me extraña que nadie proteste, que todo permanezca en aparente calma, que continuemos simulando con dignidad y aplomo que nos esforzamos en enseñar –o en aprender– del modo más racional posible.
Se acaba de emplear un verbo de vital importancia: enseñar. En España, hasta hace unos quince o veinte años, el profesor universitario se ocupaba fundamentalmente de señalar el camino del conocimiento. Enseñar viene de insignāre: “señalar”, en latín vulgar. El trabajo del profesor consistía en guiar a los alumnos. La tarea docente resultaba esencial. La faceta de investigador quedaba en segundo plano. Era entonces facilísimo encontrar docentes que no investigaban. Ni mucho ni poco: sencillamente no dedicaban ni un solo segundo de sus vidas a la investigación. Para solucionar esa evidente deficiencia, las autoridades políticas y académicas consideraron necesario incentivar la producción científica en los centros universitarios.
Ese cambio, tan necesario y lógico, acabó por desatar una furia de estremecedoras consecuencias. Aquel profesor que ejercía antaño de maestro, a la vieja usanza, quizá debía transformarse y adaptarse a un nuevo entorno. Quién lo discute. Quién discute que era y sigue siendo necesario combatir el amiguismo, ese tráfico de favores que suele asociarse a la palabra “endogamia”. Lo que ocurre es que las autoridades políticas y académicas, buscando a toda velocidad investigadores, han establecido una serie de criterios que ignoran a los verdaderos profesores. Hoy ya no importa si te esfuerzas en enseñar o no te esfuerzas. Los méritos docentes no es que estén en segundo plano: es que han salido por completo de plano. Esta faceta, en comparación con la investigación, ha quedado relegada a una esfera personal, ética, individual: al buen profesor le preocupa enseñar, aunque en realidad nadie –excepto los propios alumnos, con un poco de suerte– vaya a premiar ese esfuerzo. Las autoridades políticas y académicas conceden a esta tarea docente una importancia absolutamente marginal. Hasta el punto de que, en muchos casos, estos méritos se miden solo a través de años de docencia. Curioso criterio: el mérito consiste en acumular trienios y quinquenios. Mientras tanto los alumnos pasan a ser actores secundarios, salvo en lo relativo al precio de las matrículas.
Para colmo de males, el profesor/maestro tradicional no se ha transformado realmente en profesor/investigador, como a veces quisiéramos suponer. Esa conversión, en tan poco tiempo y con tan escasos recursos, hubiera sido milagrosa. Nos hemos quedado en una mutación mucho más modesta. Una mutación –me atrevo a añadir– catastrófica: el profesor/maestro se está convirtiendo, lenta pero implacablemente, en un publicista/burócrata. Porque hoy el verdadero trabajo del supuesto investigador universitario consiste, no en enseñar a los alumnos (como parece obvio), sino en publicar artículos y en coleccionar citas. Los artículos deben aparecer en una selecta nómina de revistas. El valor del contenido de los textos no se evalúa: se delega en los criterios –muchos, a veces complejísimos– empleados para medir el “impacto” de las revistas académicas. La idealización de esas contadas cabeceras ha sido considerada alguna vez una absurda e ineficaz tiranía que poco tiene que ver con la verdadera ciencia. No obstante, incluso esa torpe sacralización podría resultar aceptable, como mal menor, si no fuera por la disparatada e infernal maquinaria burocrática, llena de recovecos y picarescas, que finalmente se ha desatado. Como resultado de todo lo anterior, el profesor universitario no es ya un guía para los alumnos, ni tampoco un investigador en sentido estricto, sino más bien un mero administrador de su propio currículum.
Ese gran laberinto burocrático es un magnífico lugar para perderse. Y para dejarse seducir por el utilitarismo. El único problema es que alguien –como quizá acabe ocurriendo con los políticos– nos pregunte un día a los profesores: ¿a qué os dedicáis? ¿En qué tareas concretas empleáis vuestro tiempo? ¿Cómo, cuánto y en qué trabajáis? Por eso, preventivamente, confieso aquí que me parece disparatado imponer un solo modelo de profesor universitario empeñado en (obsesionado con) investigar. Confieso además que me parece un dislate entender que solo determinado tipo de trabajos publicados en determinado tipo de revistas merece cierta consideración. Confieso que me avergüenza ir coleccionando citas por doquier, y perder tanto tiempo en esa recolección, para demostrar que mis publicaciones son meritorias. Confieso que alguna vez he dejado sin destacar algún libro recién publicado: nadie lo había citado aún. Confieso que me ruboriza comportarme así, sometiéndome a esta clase de criterios contables.
Confieso también que el pasado mes de diciembre dediqué diez veces más tiempo a organizar mi currículum (para solicitar un sexenio de investigación) que a preparar clases. Confieso que incluso asistí a un curso para dominar las herramientas informáticas y conocer algunos de los criterios utilizados en este tipo de convocatorias. Confieso que estuve en varias ocasiones a punto de pedir ayuda a profesionales. No me refiero a psicólogos, sino a expertos que han estudiado todos los decretos y todas las normativas necesarias para sobrevivir a tan formidable burocracia. Sí, han leído bien: hay empresas que, por una respetable cantidad de dinero, liberan a los profesores del yugo burocrático que los atormenta. En mi caso, cuando quise decidir, esa empresa había colgado en su página web el siguiente mensaje: “Estamos desbordados y no aceptamos gestionar más solicitudes de sexenios”.
Confieso, por último, que he perdido horas y horas (y más horas) atrapado en páginas web de ministerios u organismos de evaluación, en manuales que muy amablemente pretendían explicar lo inexplicable, en aplicaciones informáticas de mi propia universidad… Confieso que a veces, mientras analizaba los índices de impacto de no sé qué revista, me he acordado de aquellos alumnos que no estudian la materia de una asignatura, sino más bien las artimañas que les permitirán aprobar y olvidar el mal trago cuanto antes. Confieso con cierto pudor que un día, hace apenas unas semanas, me sentí aprisionado por una inhumana aplicación informática que se negaba a guardar correctamente la información de una página. Aprisionado primero (durante varias horas) y ridículo después, cuando advertí que el fallo estaba en la pestaña denominada “tipo de vía”, en la sección de “datos personales”. Torpe e ingenuo de mí: había escrito “calle”, sin más. La aplicación informática no daba por buena esa información. Tampoco permitía seguir adelante. Ni siquiera explicaba qué ocurría. Casi por azar descubrí que el terrible error consistía en no haber especificado si mi domicilio se hallaba en “calle”, “calleja” o “callejón”.
It doesn’t hurt me.
You wanna feel how it feels?
You wanna know, know that it doesn’t hurt me?
You wanna hear about the deal I’m making?
You be running up that hill
You and me be running up that hill
And if I only could,
Make a deal with God,
And get him to swap our places,
Be running up that road,
Be running up that hill,
Be running up that building.
If I only could, oh…
You don’t want to hurt me,
But see how deep the bullet lies.
Unaware that I’m tearing you asunder.
There is thunder in our hearts, baby.
So much hate for the ones we love?
Tell me, we both matter, don’t we?
You, be running up that hill
You and me, be running up that hill
You and me won’t be unhappy.
And if I only could,
Make a deal with God,
And get him to swap our places,
Be running up that road,
Be running up that hill,
Be running up that building,
If I only could, oh…
‘C’mon, baby, c’mon, c’mon, darling,
Let me steal this moment from you now.
C’mon, angel, c’mon, c’mon, darling,
Let’s exchange the experience, oh…’
And if I only could,
Make a deal with God,
And get him to swap our places,
Be running up that road,
Be running up that hill,
With no problems [x2]