‘No nos vamos, nos echan’

A esto nos conduce el Gobierno del PP, con su reforma laboral y todas sus medidas de recortes a la educación, a la sanidad y a la dependencia: a la asfixia, a la destrucción del estado del bienestar, a la insolidaridad social, a la depresión social, al desmantelamiento de lo público, al beneficio escandaloso de los ricos, de los poderosos, de los banqueros…

“España no es país para jóvenes”

Más de 4.000 jóvenes que se han ido a trabajar fuera de su hogar ante la falta de expectativas laborales en España se apuntan a la campaña ‘No nos vamos, nos echan’ para denunciar cómo se ven obligados a elegir “entre el paro, la precariedad o el exilio forzado”

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Contra la Ley Wert

Desde Ciudadan@s por la Educación Pública acabamos de abrir una página en Change para recoger firmas contra la Ley Wert. Pedimos la retirada del anteproyecto y la apertura de un verdadero diálogo con la comunidad educativa.

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Si os parece oportuno, firmad y difundid. Quisiéramos llegar al medio millón de firmas, así que tenemos que echar el resto.

Ánimo y resistencia

Una muestra:

* Preámbulo de la LOE (2006):  “Las sociedades actuales conceden gran importancia a la educación que reciben sus jóvenes, en la convicción de que de ella dependen tanto el bienestar individual como el colectivo. La educación es el medio más adecuado para construir su personalidad, desarrollar al máximo sus capacidades, conformar su propia identidad personal y configurar su comprensión de la realidad, integrando la dimensión cognoscitiva, la afectiva y la axiológica. Para la sociedad, la educación es el medio de transmitir y, al mismo tiempo, de renovar la cultura y el acervo de cono­cimientos y valores que la sustentan, de extraer las máxi­mas posibilidades de sus fuentes de riqueza, de fomentar la convivencia democrática y el respeto a las diferencias individuales, de promover la solidaridad y evitar la discri­minación, con el objetivo fundamental de lograr la nece­saria cohesión social. Además, la educación es el medio más adecuado para garantizar el ejercicio de la ciudada­nía democrática, responsable, libre y crítica, que resulta indispensable para la constitución de sociedades avanza­das, dinámicas y justas. Por ese motivo, una buena edu­cación es la mayor riqueza y el principal recurso de un país y de sus ciudadanos.”

* Primer párrafo del Anteproyecto de la LOMCE (2012) (Ley Wert): “La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país; su nivel  educativo determina su capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro. Mejorar el nivel de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas competitivas en el mercado global.”

¿Encuentras alguna diferencia?

“La universidad pública está en peligro”

Mientras la derecha de este país siga considerando la enseñanza universitaria como una empresa que debe dar beneficios y no como un servicio social para que todxs puedan estudiar, independientemente de su situación social y económica, la universidad pública estará en peligro y el intento por su privatización (para que solo los ricos puedan estudiar) seguirá pendiendo sobre nuestras cabezas.

“La universidad pública está en peligro”

Entrevista con el rector de la Universidad Complutense de Madrid, José Carrillo

“La Complutense está al borde de la línea roja”

“Hay que convencer de que los recortes en educación tienen un precio político”

“Más recortes en la Complutense serían insoportables y nos llevarían al abismo”: Con estas palabras el rector de la Complutense, José Carrillo, define la situación actual en el campus universitario.

“Las universidades están en una situación muy complicada que requiere del esfuerzo de todos los componentes universitarios para no llegar a una situación irreversible”, ha dicho en conversación telefónica con eldiario.es.

Ayer mismo los profesores de la Complutense recibían una notificación de la Universidad en la que se les informaba de que no iban a cobrar el complemento adicional correspondiente al segundo semestre del año, aportado por la Comunidad de Madrid.

“Nos reunimos esta semana, el miércoles, con el Consejero de Hacienda, y nos comunicó que la partida no estaba ni siquiera aprobada. Mientras la Comunidad de Madrid no pague, no podemos pagar ese complemento. En cuanto lo apruebe y lo transfiera, pagaremos, evidentemente”, indica el rector.

Y añade: “Hay un déficit de transferencia de cerca de 50 millones de euros. Es decir, 27 millones, más lo equivalente a la paga extra, que son unos 24 millones de euros. Esto genera unos graves problemas de liquidez. Hemos ganado un juicio, con una sentencia que establece el pago a la Complutense de 18 millones de euros. Hace ya más de tres meses que la ganamos pero no han pagado. Además el gobierno también nos debe diez o doce millones en concepto de becas. El problema es que no nos están transfiriendo el dinero”.

La posibilidad de una universidad “intervenida”

Recientemente el rector mantuvo una reunión con los profesores, en la que afirmó que si la situación proseguía como hasta ahora, no habría dinero para pagar a proveedores y profesores. En ella, Carrillo no llegó a descartar la posibilidad de que la Complutense pudiera ser intervenida. Preguntado por ello por el diario.es, contesta así:

“La perspectiva es dramática. La ley 14 de 2012 contempla varias medidas de cambio, desde las horquillas de las matrículas hasta la posibilidad de intervenir la universidad, porque indica que las comunidades autónomas pueden tomar las medidas oportunas. Entiendo que sí hay margen por tanto para que una comunidad autónoma pueda tomar las riendas de la universidad. Y en determinadas facultades estratégicas podrían llegar empresas para realizar funciones propias de la universidad. Uno lo puede entender como quiera, pero yo entiendo que esto podría llevarnos a tener algunas facultades gestionadas por empresas privadas; es decir, privatizadas. Tenemos ya antecedentes de hospitales públicos con gestión privada.”

“Nosotros estamos haciendo esfuerzos considerables” -prosigue – “Y la intervención de la universidad pública no está en absoluto ni en mis principios ni en mis planteamientos. La universidad pública está en peligro. Cada vez una parte más importante de sus ingresos procede de las tasas, es decir, de ingreso privado. En la medida en que esto vaya subiendo, ¿qué diferencia puede haber entre una universidad pública y una privada? Se está diseñando un modelo universitario copia del anglosajón, un modelo dual: por un lado tiene universidades muy buenas, y otras malísimas. A las primeras evidentemente solo puede acceder una elite”.

Movilizar a la opinión pública

Durante la entrevista, Carrillo ha subrayado en varias ocasiones la importancia del papel de la opinión pública para defender el modelo de universidad pública.

“Tenemos que lograr que se entienda que la inversión en educación es inversión de futuro. Hay que convencer a la opinión pública de que los recortes en educación pública tienen un precio político. Que los gobiernos lo sepan, que les quede claro”.

Y remata: “Hay que enviar un mensaje nítido y claro. Las movilizaciones son importantes para convencer de ello. Se están recogiendo firmas del mundo de la cultura, de la investigación, del ámbito universitario. La Complutense está al borde de la línea roja”.

“La universidad pública está en peligro”

La asfixia de la Comunidad de Madrid a la UCM

Más asfixia, más deterioro de la educación pública madrileña, más ataque a todo lo que “suene” a público… y un nuevo intento (¿cuántos van ya? he perdido la cuenta…) de acabar con nosotros, de destruir la Universidad pública madrileña, de intervenirnos y de privatizarnos. Esta es la política del Partido Popular en la Comunidad de Madrid y en el Estado español.

La Comunidad de Madrid deja de pagar su parte del sueldo al profesorado de la Complutense

La Universidad envía una carta al profesorado anunciando que no podrá adelantarles el complemento adicional correspondiente al segundo semestre de la anualidad

El profesorado de la Universidad Complutense de Madrid dejará de percibir parte de su sueldo a partir de este mes. En una carta enviada al equipo docente, el Vicerrectorado de Ordenación Académica ha anunciado que a partir de octubre, incluido, no podrán adelantarles “el complemento adicional correspondiente al segundo semestre de la anualidad”.

Según fuentes del profesorado, se trata de un complemento autonómico que puede alcanzar los 300 euros. “Los profesores interinos cobran 920 euros, por lo que pasarán a cobrar poco más de 600 euros”, han declarado las mismas fuentes a eldiario.es.

La nómina de los docentes de la Complutense suele estar dividida en varias partes. En primer lugar se encuentra el sueldo base y luego varios complementos. Uno de ellos es este que se dejará de pagar: el autonómico. Hasta ahora, era la Comunidad de Madrid quien hacía frente a este gasto. No obstante, el Consejo de Gobierno de la autonomía no autorizó ese presupuesto para este curso.

En la carta, enviada a través de correo electrónico, se explica que “la UCM ha seguido anticipándolo durante los meses de julio, agosto y septiembre, pero en las actuales circunstancias, con los nuevos recortes y el retraso de distintos pagos, […] la Universidad no puede seguir anticipando dicho complemento”.

Un profesor de la Univerisdad, miembro de la Plataforma de Profesores No Permanentes de la UCM, ha comentado a eldiario.es que desde hace unas semanas el rector, José Carrillo, mantiene varias reuniones con el equipo docente, en las que les ha transmitido la difícil situación económica que atraviesan. En esos encuentros se ha llegado a afirmar que es posible que a partir de enero de 2013 haya problemas para pagar las nóminas al completo.

Si la situación no se arregla llegados los meses de marzo y abril, existe la posibilidad de que la Consejería de Madrid intervenga la Universidad, han afirmado fuentes del profesorado aludiendo a palabras de Carrillo.

eldiario.es ha intentando ponerse en contacto con el Rectorado y la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, sin éxito hasta el momento.

Correo enviado al profesorado de la Complutense

25 de octubre de 2012

Estimado/a profesor/a:

Durante el presente año la Universidad ha venido adelantando mensualmente a sus profesores el complemento adicional, en espera de que el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid apruebe la autorización del gasto que lo financia. Sin embargo, hasta el momento, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid no ha aprobado el gasto correspondiente al segundo semestre de la anualidad.

La UCM ha seguido anticipándolo durante los meses de julio, agosto y septiembre, pero en las actuales circunstancias, con los nuevos recortes y el retraso de distintos pagos, lamentándolo profundamente, la Universidad no puede seguir anticipando dicho complemento. Cuando la Comunidad de Madrid apruebe el gasto y transfiera su importe, se procederá de inmediato a su abono.

Un saludo,

Eumenio Ancochea

Vicerrector de Ordenación Académica

La Complutense deja de pagar parte de su sueldo a los profesores

Llamamiento de urgencia: NO a los recortes en la financiación de la UCM.

Para firmar la petición, pincha aquí

Hola,

Acabo de firmar la siguiente petición pidiendo a:A toda la población madrileña y sus representantes

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Llamamiento de urgencia: No a los recortes en la financiación de la U.C.M.

El gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid pretende recortar la
partida salarial de nuestra universidad en 17,8 millones (8,9 en profesores
y otros 8,9 en personal de administración y servicios).
Este recorte significaría despidos masivos en ambos colectivos y, en
consecuencia, la imposibilidad de llevar a cabo en condiciones la tarea que
la sociedad nos encomienda, tanto a nuestra universidad como al resto de
universidades públicas de la región: asegurar el derecho a la educación,
impulsando así mismo el conocimiento a través de la investigación. Se plantean además otros recortes presupuestarios, que se pretenden compensar con el incremento de tasas universitarias.

A la Universidad Complutense no le sobra personal. Al contrario,
trabajamos desde hace tiempo, y cada vez más, con una grave carencia de
medios, humanos y materiales, lo que se aprecia fácilmente al observar el
elevado porcentaje de precariedad en nuestra plantilla o la infradotación
de recursos para las labores de investigación (sólo es funcionario el 53% del profesorado y el 42% del personal de administración y servicios). A pesar de ello, y gracias sobre todo al esfuerzo de una plantilla muy comprometida con la universidad, la Complutense ha seguido llevando a cabo su insustituible función como servicio social, y de forma notable, con más de 83.000 alumnos en 274 títulos oficiales y 187 titulaciones propias, y una ingente tarea investigadora.

Sin embargo, si efectivamente se aplican más recortes, como el anunciado, la universidad no puede seguir funcionando. Por eso hacemos este llamamiento de urgencia. Lo decimos con toda claridad: si no se mantiene el conjunto de la plantilla actual, ya insuficiente, la Complutense no podrá iniciar su actividad el próximo curso académico 2012-2013.

Por eso, como miembros de la universidad que somos, responsables y miembros de sus distintos órganos de gestión (Rectorado, Decanatos, Direcciones de departamentos), órganos de representación (Claustro, Juntas de Facultad y Escuela, Consejos de Departamento) y organizaciones y asociaciones (sindicales, estudiantiles, profesionales, científicas), nos dirigimos al conjunto de la población para pedir su apoyo a la exigencia de dotación inmediata de todos los fondos necesarios para el mantenimiento de la plantilla de la Complutense al completo, único medio de asegurar la continuidad de una actividad universidad digna de tal nombre (fondos que no pueden proceder ni del aumento de las tasas ni de la reducción de las becas, puesto que en ambos casos se impediría el acceso a la universidad de los sectores sociales de menor renta, lo que hasta ahora ha sido una conquista democrática). Nos dirigimos en particular a todos los cargos electos, a escala nacional, regional y local, para que apoyen este pedido imprescindible.

Es una exigencia democrática elemental, no sólo porque estos recortes nunca han sido incluidos en un programa electoral presentado a la ciudadanía (al contrario, el compromiso expreso era no recortar ni en educación ni en sanidad), sino porque es incompatible con la democracia impedir el desarrollo científico, retroceder en los derechos laborales y cuestionar los derechos del conjunto de la ciudadanía.
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Atentamente,

[Your name]

La universidad pública madrileña… camino de la asfixia

Más recortes, más injusticias, más decisiones sangrantes, más incongruencias, más amenazas, más tasas escandalosas para los estudiantes, más puestos de trabajo de profesores competentes en peligro… hasta que consigan destruir la educación pública universitaria… y a este paso, será pronto y sin darnos cuenta: una asfixia lenta, progresiva y calculada.

Pero NO lo podemos permitir: la educación pública es de lo poco que no crea desigualdades sociales. Y gobiernos como el de la Comunidad de Madrid o como el del Estado central no se pueden salir con la suya. No podemos permitirlo. No podemos ni debemos. Yo no estoy dispuesto a ello.

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Comunidado del Rector, José Carrillo, de la Universidad Complutense de Madrid

El Gobierno de la Comunidad de Madrid recorta el presupuesto de la UCM y de las demás universidades públicas de la región

El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha comunicado a las seis universidades públicas madrileñas el alcance de los recortes presupuestarios que quiere imponer durante el presente ejercicio de 2012. Concretamente, la Universidad Complutense de Madrid se vería afectada por una rebaja en las dotaciones que le transfiere la Comunidad de 67 millones de euros, de los cuales 44 millones incidirían directamente en el actual presupuesto de 2012.

El Ejecutivo de la Comunidad de Madrid pretende justificar los mencionados recortes en la aplicación de recientes normativas de ámbito regional, como la Ley 6/2011, y de ámbito nacional, como el Real Decreto-Ley14/2012.  El Gobierno regional estima que la ampliación en la Universidad Complutense de la jornada laboral a 37,5 horas semanales que establece la Ley 6/2011 supondrá un ahorro de 8,90 millones de euros y que la aplicación de las nuevas cargas docentes contempladas en el Real Decreto-Ley 14/2012 proporcionarán otro ahorro de 8,94 millones de euros.

Paralelamente, el Gobierno regional pretende sustentar los citados recortes a las universidades públicas de Madrid en la subida de tasas que recoge el Real Decreto-Ley 14/2012. Los cálculos del ejecutivo madrileño prevén un incremento de ingresos para la UCM de 49,22 millones de euros con la aplicación de las nuevas tasas.

Ante estas medidas, el Rectorado de la Universidad Complutense de Madrid quiere manifestar su profunda preocupación y su total desacuerdo con las mismas al entender que no hay margen razonable para aplicar dichos recortes ni es previsible el aumento de ingresos provenientes de las nuevas tasas que plantea el Gobierno regional. Además sería profundamente injusto hacer recaer el recorte en la financiación sobre los estudiantes y sus familias. Desde el Rectorado de la UCM se considera de especial gravedad que una de las medidas que se pretenden adoptar para la contención del gasto público de las Administraciones Públicas sea la rebaja en la financiación de la educación superior, cuando la misma se encuentra hoy muy alejada de la media europea y es, a todas luces, insuficiente.

La Universidad Complutense ha hecho grandes esfuerzos para afrontar sus problemas económico-financieros con el objetivo de tener un presupuesto equilibrado en 2012. Sin embargo, el camino emprendido por el Gobierno de la Comunidad de Madrid hace inútiles todos esos esfuerzos y nos colocan ante el mayor recorte que ha sufrido nunca  la Universidad.

Desde el Rectorado de la UCM entendemos que se está utilizando la crisis para imponer medidas restrictivas a las universidades públicas, lo que incrementará aún más los graves problemas de desarrollo de nuestro país. Precisamente, no es casualidad que sean Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España -los países que menos han invertido en educación superior e investigación-, los que peor están soportando la crisis que afecta a toda la UE mientras que países que han mantenido una fuerte inversión en educación superior, como Francia o Alemania, están en una situación mucho mejor.

De aplicarse finalmente las medidas incorporadas a lo que hoy por hoy es un Proyecto de Ley, la Universidad Complutense se verá abocada a una asfixia económica que imposibilitará el desempeño de su función esencial de prestación del servicio público de la educación superior.

El Rectorado de la Universidad Complutense quiere ratificar, una vez más, su decidida apuesta por la continuidad de la Universidad Pública, cuyo papel fundamental es colaborar en el desarrollo y bienestar de todo el país y para ello muestra su disposición a negociar con quien corresponda.

Madrid, 27 de Junio de 2012

José Carrillo

Rector de la UCM

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Hay que luchar contra este desmantelamiento -descarado, cruel e injusto- de la universidad pública, y hay que luchar por todos los que la componemos.

LLAMO A LA INSUMISIÓN SOCIAL ANTE LA IMPOSICIÓN POR PARTE DE LA COMUNIDAD DE MADRID DE ESTOS RECORTES EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA MADRILEÑA.

Nothing’s impossible!!!

El hundimiento de la Universidad como institución

Un hundimiento inevitable. Unas reflexiones que nos deberían llevar a pensar en otros modelos de enseñanza que se alejaran de la esquizofrénica visión de la Universidad como mercado:

¿Por qué renuncio a la Universidad tras diez años de docencia?

© Annick Stevens
Doctora en Filosofía
Profesora de la Universidad de Lieja desde 2001

© Traducción española de Jesús G. Maestro

Hoy más que nunca es necesario reflexionar sobre el papel que deben desempeñar las universidades dentro de unas sociedades que se encuentran sujetas a cambios profundos y radicales, y que deben elegir con urgencia el modelo de civilización desde el que quieren comprometerse con la humanidad. Hasta el momento presente, la Universidad es la única institución capaz de preservar y transmitir la totalidad de saberes humanos elaborados a lo largo del tiempo y del espacio, de crear conocimientos nuevos y fundamentarlos en los previamente adquiridos, así como de poner a disposición de nuestras sociedades esta síntesis de experiencias, métodos y competencias en todos los ámbitos, con el fin de auxiliarnos en las alternativas que queremos elegir en la vida. Es cierto que en todas las épocas la Universidad ha faltado en cierto modo a algunas de sus exigencias fundacionales, como puede verse en las críticas que, constantemente, y con razón, se le han dirigido; pero no se trata ahora de invocar la nostalgia de antiguas formas. Sin embargo, nunca como hoy la Universidad ha sido tan complaciente con las tendencias dominantes, nunca como ahora ha renunciado hasta tal extremo al uso crítico de su potencial intelectual, ante la interpretación de valores y movimientos que estas corrientes imponen al conjunto de la población en general, y de forma tan particular a la comunidad universitaria.

Subyugada desde el primer momento por el poder político, como se ha visto de forma clarísima a lo largo del Proceso de Bolonia, ahora parece que son los propios gestores universitarios quienes, voluntariamente —con muy pocas excepciones—, exigen cumplir con esta huida hacia adelante, ciega e irreflexiva, hacia formas de conocimiento pobremente utilitaristas, determinadas por el economismo y el tecnologismo[1].

Aunque este hecho se fundamenta muy firmemente sobre la adhesión ideológica de quienes ejercen el poder institucional, no se habría impuesto al conjunto del personal universitario si no se hubiera instaurado simultáneamente una serie de limitaciones destinadas a paralizar toda oposición, mediante la amenaza de hacer desaparecer a todas aquellas entidades que no se sometan a la enloquecida carrera de la competencia global. Hay que atraer al “cliente” para que tenga éxito, independientemente de sus capacidades (“¡he aquí la Universidad del Éxito”!), darle un título que garantice un puesto cómodo y bien pagado, formar en el menor tiempo posible a investigadores que sean hiper-productivos, siempre según los criterios de calidad editoriales, así como excelentes gestores y directivos de empresas, dispuestos en todo momento a ocupar un puesto en las infinitas comisiones y consejos en los que se toman simulacros de decisiones —simulacros, sí, porque tanto los presupuestos como los criterios de selección y distribución del dinero se deciden en otra parte. Ni una sola cuestión se plantea jamás sobre calidad, distanciamiento crítico, o reflexión sobre nuestra civilización. La nueva noción de “excelencia” no designa en absoluto ni la mejor calidad de enseñanza ni de conocimiento, sino la mejor habilidad para acumular desmedidos presupuestos, ingentes equipos de investigación en personal de laboratorio, o largas tiradas de títulos en revistas científicas, que son cada vez más sensacionalistas en la medida en que resultan menos fiables. El delirio de evaluaciones que se despliegan a todos los niveles, desde las comisiones internas hasta el ranking de Shanghái, no hacen sino demostrar el absurdo de todos estos criterios.

El resultado de todo ello es precisamente lo contrario de cuanto se pretende promover. En sólo diez años de docencia he visto cómo la mayoría de mis mejores alumnos abandonaban la Universidad, antes, durante o en el momento de haber concluido su tesis doctoral, al darse cuenta del proceder que se les obligaba asumir a cambio de continuar con sus estudios. He visto también cómo otros renunciaban a sus competencias y verdaderos intereses intelectuales para adaptarse a determinadas áreas, así como para asumir formas de comportamiento que les permitían disponer de mejores oportunidades. Y, por supuesto, vi trepar a los trepadores, de pensamiento mediocre y astucia productiva, que saben de inmediato en dónde deben ponerse y a quién deben pegarse, que no tienen ningún inconveniente en escribir siempre de acuerdo con las normas editoriales, de modo que así todo es más rápido en tanto que menos exigente. Salvo las escasas excepciones de quienes tienen la posibilidad de llegar en el mejor momento con la mejor calificación al puesto oportuno, los demás son precisamente los más hábiles mediocres. La reciente reforma del FNRS acaba de suprimir las últimas posibilidades disponibles para aquellos estudiantes que sólo se valen de sus capacidades intelectuales, haciendo prevalecer la evaluación del laboratorio sobre la de la persona. Semejantes extravíos presentan variantes y realizaciones diversas según disciplinas y países, pero en todas partes nuestros colegas confirman las tendencias generales: la competencia que se basa exclusivamente en la cantidad; la selección de temas de investigación impuesta por organismos financieros, todos ellos al servicio de un modelo de sociedad según el cual el progreso humano se basa únicamente en el crecimiento económico y en el desarrollo tecnológico; hipertrofia de la actividad administrativa y de gestión a expensas de un tiempo que debería dedicarse a la docencia y a la investigación. Por poner un ejemplo, teniendo en cuenta los actuales criterios, Darwin, Einstein o Kant no tendrían hoy ninguna posibilidad de que los seleccionaran. Piénsese en las consecuencias que todo esto tendrá en el futuro de la enseñanza y la investigación. ¿Es que se cree posible mantener contento al “cliente” proponiéndole una formación de tan estrecha envergadura? Incluso desde el punto de vista de sus propios criterios de excelencia, la política de las autoridades científicas y académicas es sencilla y totalmente suicida.

Tal vez algunos digan que exagero, que es posible compaginar cantidad y calidad, y llevar a cabo un buen trabajo sin dejar de plegarse a los imperativos de la competitividad. La experiencia desmiente este optimismo. No diré que todo es nefasto en la Universidad actual, pero lo que hay de bueno en ella procede de la resistencia a las nuevas medidas impuestas, y no a su aplicación. Y esta resistencia se irá debilitando con el tiempo. Se confirma, de hecho, que todas las disciplinas académicas se empobrecen progresivamente, ya que las personas seleccionadas como más “eficaces” son también las menos sólidas, las más limitadamente especializadas, es decir, las más ignorantes, incapaces de comprender la complejidad de sus propios resultados.

Incluso aquellas materias con un fuerte potencial crítico, como la Filosofía o las Ciencias Sociales, se pliegan a las exigencias mediáticas y se mantienen siempre con suficiencia en un conformismo que les permiten librarse de la exclusión en la batalla de la productividad —por no hablar de la incapacidad para asumir la incoherencia entre sus propias teorías críticas y su aplicación práctica, cuyos representantes se ven obligados a adoptar, a título individual, con el fin de alcanzar un puesto desde el que hacerse oír.

Sé que muchos colegas comparten este juicio global y tratan heroicamente de salvar los muebles, en un ambiente de resignación e impotencia. Incluso se me podría reprochar que abandono la Universidad en un momento en el que habría que luchar desde el interior con el fin de invertir el proceso. Precisamente por haber llevado a cabo varios intentos en este sentido, y pese a la estima que profeso a quienes se esfuerzan todavía por contrarrestar tales estragos, creo que la lucha es inútil en las actuales condiciones, dado el poder de unión entre los intereses individuales de algunos de nosotros y la ideología general a la cual se adhiere la Universidad.

En lugar de lanzarse a nadar contra corriente, es momento de salir para dar lugar a otra cosa, para constituir otro tipo de institución, capaz de retomar el papel fundamental de transmitir la complejidad de las características de las civilizaciones humanas y de promover la reflexión indispensable que, sobre saberes y conductas, hace prosperar a la humanidad. Todo está por hacer, pero en el mundo hay cada vez más personas que disponen de inteligencia, cultura y voluntad para llevarlo a cabo. De cualquier modo, no es momento de perder energías luchando contra la decadencia anunciada de una institución que se hunde sin saber entender lo que es la excelencia.

 

Nota

[1] La palabra “tecnologismo” no está en el actual Diccionario de la lengua de la Real Academia Española. Sin embargo, la introduzco aquí con el mismo paralelismo, en relación a su campo semántico —la tecnología—, con el que el este diccionario define el término “economismo”: “Doctrina que concede primacía a los factores económicos”. Tecnologismo designaría, según el original francés al que soy fiel, aquella creencia que concede primacía a los valores tecnológicos. (N. del T.).

© Annick Stevens
Doctora en Filosofía
Profesora de la Universidad de Lieja desde 2001.

© Traducción española de Jesús G. Maestro.

¿Por qué renuncio a la Universidad?