Muchos de los estudiantes ya están fuera del país. Desde ahora, los beneficiarios tendrán que haber sido a su vez adjudicatarios de una beca general el curso anterior.
La Plataforma Estatal por la Escuela Pública entrega una carta al ministro de Educación en la que pide su dimisión y la retirada «inmediata» de la Lomce
La Plataforma Estatal por la Escuela Pública entrega en La Moncloa el resultado de la consulta ciudadana que puso en marcha el pasado 23 de septiembre
Madrid 17/10/2013
Representantes de la Plataforma Estatal por la Escuela Pública han llevado este jueves a la Presidencia del Gobierno, en La Moncloa, un millón de firmas que han conseguido desde el pasado 23 de septiembre en la consulta ciudadana sobre la reforma educativa y los «recortes» en esta materia.
La consulta está abierta hasta el próximo día 27 y con ella, según ha declarado el secretario general de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa ), Jesús Sánchez, quieren pedir al presidente Mariano Rajoy «la paralización de los recortes en la educación y la reforma educativa».
Entre los políticos que han apoyado la consulta se encuentra el secretario general del PSOE,Alfredo Pérez Rubalcaba, que el pasado día 8 firmó contra los recortes educativos en una mesa situada en la Universidad Complutense de Madrid, tal y como informó él mismo en su perfil de Facebook.
La intención de los representantes de la plataforma, integrada por asociaciones de padres, sindicatos de enseñanza y alumnos, era reunirse con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aunque finalmente no han podido hacerlo y se han limitado a entregar en el registro de Presidencia del Gobierno una carta a Rajoy donde le comunican el resultado de la consulta y le piden que cesen los recortes educativos, la retirada «inmediata» el proyecto normativo y el cese de los responsables educativos.
En la misiva, esta organización denuncia el «intento de boicot» por parte de algunos representantes políticos a la consulta porque, según indican «tienen miedo a la democracia». Por ello, para «contrarrestar» estas «medidas represivas», la Plataforma ha ampliado el plazo de recogida de firmas hasta el 27 de octubre. «Nos han dicho que no hay nadie para recibirnos y han salido dos funcionarias para sellar la carta, que nos ha quedado registrada», ha explicado el presidente de Ceapa, que ha lamentado que no les haya atendido «ningún» representante del Gobierno para poder darle «en mano» el documento. «Creo que esto demuestra la poca consideración que [el Gobierno] tiene hacia este movimiento», ha apostillado.
Asimismo, este portavoz ha vuelto pedir públicamente la dimisión del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, al que ha acusado de «intolerante» por no querer reunirse con la Plataforma, y ha afirmado que parece que a Wert «no le preocupan» las huelgas educativas convocadas para la semana que viene.
Por su parte, la secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Ana García, ha acusado al Ejecutivo de «autoritario» y «antidemocrático» por darles este jueves «con la puerta en las narices». «Nos da igual porque vamos a volver a hacer huelga los estudiantes los días 22, 23 y 24», ha aseverado García, que también ha avisado de que si no dimite el ministro, este colectivo volverá a salir a la calle para pedirlo.
Programa de La Sexta «La Sexta Columna» y explicación más que clara y evidente de lo que puede suponer la implantación en el sistema educativo español de la Ley Wert aprobada en el Congreso con la mayoría absoluta del PP y con el rechazo de toda la oposición.
Un total de 6.500 millones de euros recortados en Educación en menos de tres años. Eliminación de becas, bajada de sueldos y decenas de miles de despidos de profesores sumados a las subidas de tasas confrontan con un rendimiento escolar por debajo de Polonia, Portugal o Grecia. Tras cinco modelos educativos diferentes en la democracia, el Gobierno impone con su mayoría absoluta una nueva ley.
Solos, otra vez solos aprobando leyes que afectan a toda la población.
Desde la página del colectivo que forma «Soy pública» (http://soypublica.wordpress.com/) se presenta un documento de análisis de la Ley Wert y su demoledor impacto en el sistema educativo español. Se puede descargar de aquí: Análisis_de_la_LOMCE_soy_pública.
Contra la Ley Wert (que se acaba de aprobar en el Congreso con la mayoría absoluta del PP), contra los recortes en la educación pública, contra la escandalosa subida de tasas en la universidad, contra el deterioro consciente por parte del gobierno del PP de la enseñanza pública , contra el ataque al profesorado público universitario y no universitario, contra la privatización de la enseñanza pública…
Huelga general de todos los colectivos educativos en la enseñanza pública:
Lo que se consigue cuando un ministro de Educación como Wert está empeñado en acabar con la enseñanza pública en este país destrozando el futuro académico de muchos estudiantes universitarios y de la educación secundaria …
La educación pública NO es un negocio; es un derecho.
Sergio Peris-Mencheta recibe el premio Ceres 2013 a mejor director. El artista aprovecha su discurso para enviar un mensaje al Ministro de Educación y Cutural, José Ignacio Wert.
Otra consecuencia dramática de la desastrosa, injusta y demoledora política educativa de este Gobierno y del ministro Wert… Como dice Forges, «nos necesitan analfabetos para esclavizarnos mejor»
Tras cinco años en España, con un contrato Ramón y Cajal, el desplome de la I+D impone de nuevo la emigración a Estados Unidos
Estimado Sr. Presidente,
Aprovechando el periodo estival, y para minimizar los costes de mi próximo traslado trasatlántico, estoy haciendo limpieza de mi oficina en el CSIC y me gustaría devolverle algunos documentos que ya no voy a necesitar.
Adjunto le devuelvo el certificado oficial de haber superado positivamente la evaluación del Programa I3, el Programa de Incentivación de la Incorporación e Intensificación de la Actividad Investigadora. Agradezco el detalle del Ministerio de Economía y Competitividad pero, en el contexto actual de la investigación en España, no entiendo los conceptos “incentivación”, “incorporación” e “intensificación” (tampoco el de “actividad investigadora”, más allá de la basal). Gracias de todos modos por comunicarme que soy “apta” para investigar; del feedback de la comunidad científica uno no se puede fiar.
Así mismo le devuelvo la homologación española del título de doctor que obtuve en EEUU y la docena de documentos necesarios para su trámite. Todos los documentos vienen con la apostilla de la Haya y las consiguientes firmas del Gobernador del Estado, traducciones oficiales y copias compulsadas con las firmas del Cónsul español en Nueva York. Se incluyen las descripciones detalladas de todas las asignaturas cursadas, que resultaron de mucho interés tanto para el Gobernador como para el Cónsul. Afortunadamente España lidera la cruzada de las homologaciones. Fuera de nuestras fronteras cualquier título original vale, un verdadero escándalo.
El documento que guardo con más cariño, y que también le devuelvo en este envío, es el BOE que describe mi contrato bajo el programa Ramón y Cajal. Subrayado en amarillo encontrará el párrafo donde se detalla el compromiso explícito de, superadas las evaluaciones pertinentes, convocar una plaza con el perfil del investigador contratado. Fue ese párrafo el que me hizo poner fin a más de una década en EEUU. También le devuelvo otro BOE, el de la Ley de la Ciencia, que reafirma ese compromiso de estabilización laboral, introducido precisamente por su grupo parlamentario en el Senado. Le envío esos documentos en una bolsa hermética, son puro papel mojado.
Por el mismo conducto le envío las 700 páginas de certificados y documentos que tenía preparados para el día en que se convocara una plaza con mi perfil, algo que nunca ocurrió. Es la documentación requerida para acreditar la veracidad de mi currículum. Recopilar esa documentación fue una labor de investigación tremendamente gratificante. Sepa usted que en los muchos trabajos que he solicitado fuera de España la documentación requerida es algo más escueta, aproximadamente de 10 páginas: un plan de trabajo y un breve currículum, que no hay que justificar porque la comunidad científica opera con un código de honor. Si quiere un día se lo explico. Sepa usted también que nunca he podido presentarme a una oposición en una universidad española por no tener la acreditación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, acreditación que, por otro lado, sólo se consigue si uno tiene una vinculación previa con una universidad española. Es curioso que ni la Universidad de Princeton ni la Universidad de California en Berkeley, donde hice hace unos años sendas entrevistas de trabajo para plazas de profesor, echaran en falta dicha certificación de aptitud. Quizá la permeabilidad tenga algo que ver con la excelencia, ahora que estamos tan preocupados por los rankings internacionales.
También le devuelvo la carta que la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología tuvo el detalle de enviarme hace unas semanas a mi antigua dirección en la Universidad de Princeton. El objetivo de dicha misiva es realzar la “marca España” con un programa denominado “Ciencia Española en el Exterior”. Sepa usted que me trasladé a España hace cinco años y cuando emigre próximamente la ciencia que haga ya no será española, ni será gracias a España; seguiré haciendo ciencia a pesar de España. No se molesten en enviarme esa misma misiva a mi nuevo centro de trabajo en NASA. Ese esfuerzo ímprobo que han realizado ustedes para localizar a investigadores españoles en el extranjero, que ha llegado incluso a recopilar los viejos correos electrónicos de los que habíamos regresado hacía años, podrían canalizarlo en contactar con los investigadores que todavía están en España y cuya permanencia en el país pende de un hilo. Quizá sea interesante evaluar el alcance del problema, analizar las causas y diseñar una estrategia para buscar soluciones. ¿Cómo, que no sabe a qué problema me refiero? Al de la fuga de cerebros, esa realidad sangrante que su equipo describe como un “topicazo”. Les sugiero un nuevo eufemismo para su colección: inquietud laboral.
Ya se que tiene usted copia porque la dejamos en el Registro de Entrada, pero permítame enviarle de nuevo el CD con las 50.000 firmas de la primera Carta Abierta por la Ciencia y otro con las 80.000 firmas de la segunda. Y una sugerencia: en la verja del Ministerio de Economía y Competitividad, cuyas puertas cerraron a cal y canto el pasado 14 de junio ante la llegada de la mayor manifestación de investigadores en la historia de España, tenga usted disponible, por favor, un rollo de celo. Lo digo para que podamos pegar en la verja la siguiente carta abierta por la ciencia, como pasó con nuestra última carta. O ponga usted un corcho. Entiendo que ambas cosas, el celo y el corcho, excedan el presupuesto de la I+D(*) en España; nos apañamos con uno u otro.
También le devuelvo todas las afirmaciones que su equipo ha hecho de cómo España sigue apostando por la I+D(*). Deduzco que esa apuesta fue hecha en Eurovegas y perdimos. Le devuelvo esas afirmaciones con el mismo afecto con que las recibimos. En realidad usted personalmente no miente, porque no ha dicho nada, absolutamente nada al respecto. Pero aquí le envío los contactos de los 156 periodistas nacionales e internacionales con los que hasta ahora he tenido el placer de hablar sobre su política científica, por si algún día se decide a decirles algo sobre este asunto. Somos todo oídos.
En este abultado envío también le adjunto mi certificado de empadronamiento y dudo si devolverle o no el pasaporte de mi hija de nueve meses; tiene doble nacionalidad pero nuestro futuro en España es tan incierto que me pregunto si volverá a necesitar el pasaporte español. Ahí le van. Se los envío con un nudo en la garganta, el nudo doble de los que se enfrentan a la emigración por segunda vez.
Por último, y a cambio de todos estos documentos que le devuelvo, le pido tan sólo una cosa: devuélvame usted mi dignidad como investigadora, y en el mismo envío, si no le es mucha molestia, devuélvasela a toda la comunidad de investigadores en España, y no se olvide de los de humanidades.
Mariano, durante su legislatura la investigación en este país se está hundiendo irremediablemente hacia el abismo de la fosa de las Marianas. Y si bien es cierto que nuestros colegas científicos han descubierto que hay vida allá abajo, sepa usted que es bacteriana.
Un cordial saludo,
Una investigadora.
(*) P.S. I+D significaba Investigación y Desarrollo.
Primer libro traducido por estudiantes de traducción del Máster en Lingüística inglesa y comunicación internacional de la Universidad Complutense de Madrid.
La venta de libros ha descendido un 20% en los últimos cuatro años en España, a pesar de que han aumentado los índices de lectura.
El poeta Manuel Caballero Bonald recibe hoy el Premio Cervantes en una ceremonia en la Universidad de Alcalá de Henares.
El Sant Jordi, la jornada de puertas abiertas de la Biblioteca Nacional y los cientos de actividades de la Noche de los Libros, estrellas de la jornada.
Un informe de CCOO revela las consecuencias del tijeretazo impuesto por Ministerio y Comunidades Autónomas en la enseñanza pública: más alumnos, menos profesores
Los recortes educativos han provocado una pérdida de 62.000 trabajadores en el sector educativo, la mayoría de ellos docentes de centros públicos, según apunta un informe elaborado por el Gabinete de Estudios de la Federación de Enseñanza del sindicato Comisiones Obreras (FE-CCOO), sin contar los datos de Catalunya y Euskadi.
El secretario general de FE-CCOO, Francisco García, ha concretado que «la reducción media y a nivel estatal en un 11,5% de los gastos de personal en 2013 y el recorte de 2.600 millones de euros se ha traducido en la práctica desaparición de 62.000 efectivos». «A todo ello se suma el empeoramiento de las condiciones de trabajo del profesorado en todos los niveles educativos», ha apostillado.
En este sentido, el informe señala que la crisis económica está teniendo como consecuencia «una reducción sin control de los recursos públicos», unos recortes que, en el caso de la educación, «afectan a las inversiones, al gasto de funcionamiento y, muy especialmente, a los gastos de personal».
El texto apunta a que, si se toma como base el Presupuesto de 2009, en muchas comunidades autónomas, en 2013, los fondos para gastos de personal se han reducido en un 11,5% de media, siendo las comunidades de Castilla-La Mancha –con más de un 20%– y Aragón, Baleares y Murcia –con más de un 15%– las «más afectadas».
«La política suicida de recortes emprendida por las administraciones educativas, con el Gobierno a la cabeza, ha disparado la ratio en las aulas de los centros públicos, en lo que constituye un flagrante incumplimiento de la legislación vigente», ha sentenciado el secretario general de FECCOO en el editorial de la revista Trabajadores de la enseñanza, editada por el sindicato.
Menos profesores, más alumnos
Según añade el informe, la reducción de plantillas se ha producido en un contexto de incremento de la población escolarizable y, particularmente, de la población escolarizada que permanece o vuelve a las aulas a falta de alternativas laborales y cifra «en 607.029 el incremento de alumnos en la educación no universitaria, a lo que habría que sumar 120.000 estudiantes en enseñanzas del Régimen Especial».
Por otra parte, García ha denunciado que los recortes se han aplicado «sin debatir con la comunidad educativa y sin una intervención efectiva a la que de acuerdo con la Constitución tienen derecho los padres, profesores y alumnos». «De acuerdo con otros estudios, los recortes se han cebado, especialmente, con los programas que afectan al alumnado con mayores necesidades educativas«, ha concluido.
Al gusto de los mercados, al gusto de la derecha española y de su injerencia en los ámbitos públicos de la educación: controlar la universidad pública y poder privatizar las universidades públicas a su antojo. Un ataque más del Gobierno de este país a la educación pública universitaria.
Sebastián Martín Profesor de Historia del Derecho de la Universidad de Sevilla
La pasada semana, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, se reunió con dirigentes autonómicos para debatir las propuestas de reforma del sistema universitario español formuladas por una “Comisión de Expertos” nombrada al efecto. En el encuentro se decidió que, antes de seguir debatiendo tales propuestas, conviene cerciorarse de su constitucionalidad, pues, a tenor del voto particular planteado por los juristas de la citada comisión, Óscar Alzaga y Mariola Urrea, existen razones fundadas para dudar de ella.
Con todo, no cabe desechar de plano el dictamen de los expertos. En sus más de ochenta páginas abundan las consideraciones atendibles y la propuestas beneficiosas para la universidad española. Se parte en él de la premisa fundamental, preterida por el Gobierno, de que los fondos dedicados a la enseñanza superior y a la investigación “constituyen una inversión más que un gasto”. Y se tiene además presente una constatación decisiva: tanto en financiación pública de la educación superior como, más concretamente, en becas y ayudas al estudio, España se encuentra por debajo de los países de la OCDE, desfase a todas luces injustificable.
El dictamen contiene además una apuesta firme por colocar la investigación de calidad en el centro de la reforma. Considera necesaria la captación y promoción de los “jóvenes brillantes” con vocación académica, prefiere la valoración cualitativa, en vez de cuantitativa, de los resultados investigadores y aboga por una mejor retribución de los tramos de investigación. Denuncia asimismo la creciente burocratización de la universidad española y condena la constante dedicación del personal docente e investigador (PDI) a tareas administrativas.
El valor de algunas de sus propuestas no permite, sin embargo, suscribir los aspectos básicos de la reforma planteada ni el modelo global de universidad en que se inspira.
Como pone de manifiesto la adenda de los juristas, el sistema de gobierno propuesto atenta gravemente contra el derecho fundamental a la autonomía universitaria. Ahora bien, acaso no lo haga tanto por la relevancia concedida a las Comunidades Autónomas como por su nítida tendencia privatizadora.
El dictamen recomienda la creación de un “Consejo de la Universidad”, organismo presidido por una persona extrauniversitaria y encargado de la elección del rector. El Consejo se compondría, como máximo, de 25 individuos, el 50% de los cuales habría de ser elegido por el Claustro, incluyendo a un estudiante y a un miembro del personal de administración y servicios (PAS), otro 25% por la Comunidad Autónoma y el 25% restante por los grupos (claustral y autonómico) previamente constituidos.
De este modo, hasta el 50% del Consejo podría estar conformado por miembros externos a la propia universidad. Cierto es que la necesidad de garantizar una “mayoría de académicos” obligaría a elegir, en los dos cupos del 25%, a un número determinado de profesores, propios o extraños a la universidad en cuestión, que, añadidos a los elegidos por el Claustro, sumasen más de la mitad de los votos. Aun así, la presencia irrisoria de estudiantes y PAS y la muy ajustada del profesorado propio inclinan a pensar que el principal órgano de gobierno carecería de representatividad suficiente, algo que afectaría a la democracia interna de la corporación universitaria, pero también a la eficiencia de su gobernación.
El 50% no elegido por el Claustro estaría formado en todo caso por “personas de elevado prestigio”. En lugar de un órgano representativo, los expertos proponen, pues, un colegio basado en el mérito y la excelencia de sus componentes. ¿Garantiza eso su independencia y buen hacer? Los juristas de la comisión han señalado, no sin razón, el “serio riesgo” de que el cupo autonómico se traduzca en control ideológico y en el partidismo de la universidad. Junto a este evidente peligro, otro riesgo no menor para la autonomía universitaria se encuentra en la incompatibilidad entre la pertenencia al Consejo y la ocupación de un cargo público “dentro de los cuatro años anteriores”. Diríase que no interesa tanto el “prestigio” objetivo de los miembros no electos por el Claustro cuanto su procedencia del ámbito privado.
De instaurarse semejante Consejo, se abrirían definitivamente las puertas del gobierno universitario al sector empresarial. Podría ocupar buena parte de la representación y formar mayorías con facilidad. Por eso sorprende la ingenuidad –o la mala fe– de los expertos cuando afirman que, mantenida la “mayoría académica”, se garantiza la “autonomía universitaria”, como si los profesores estuviesen abocados a decidir siempre en bloque y como si los numerosos miembros del ámbito privado, aun siendo minoritarios, no pudiesen decantar mayorías estables.
Con lenguaje emotivo y falaz, los expertos describen su propuesta como una saludable incorporación de “la sociedad civil al gobierno de las universidades”. Se ve que para ellos no ha pasado el tiempo desde que los liberales decimonónicos identificaran la “sociedad” con “el tercer estado”. En un régimen democrático e igualitario, como supuestamente es el español, reducir “la sociedad civil” a un conjunto de profesionales prestigiosos del ámbito privado o académico resulta a todas luces inaceptable. ¿No pertenecen acaso a esa misma sociedad civil, quizá hasta con mejores títulos, los miembros destacados de movimientos sociales y ciudadanos?
Por lo demás, el propio Tribunal Constitucional, en su sentencia 26/1987, justamente invocada por los juristas disidentes, ya consideró contraria a la autonomía universitaria esa injerencia de los poderes económico-privados disfrazada de “participación de los intereses sociales” en el gobierno de la universidad.
El dictamen empeora cuando trata la figura del rector. Recuérdese que lo elegía este “Consejo de la Universidad” privatizado y mediatizado por los partidos, y lo podría hacer seleccionando a un académico “externo a la universidad”, es decir, ajeno a la institución que habría de gobernar. Entre sus potestades figuraría la de contratar directamente, sin proceso previo de selección nacional, a catedráticos y titulares en régimen laboral. Con semejante prerrogativa se pretende facilitar la “captación del talento”, incluido el internacional. Sin embargo, en el presente escenario de carestía, dada la composición del Consejo y conocido el contexto sociopolítico español, en lugar de garantizarse la “excelencia” del profesorado universitario, con esta vía de contratación solo se allanaría el terreno a la colocación discrecional de clientelas, tanto del partido en el gobierno autonómico como de las corporaciones privadas con presencia en el Consejo.
Pero esto no es lo más grave. Según vuelve a poner de relieve el votode Alzaga y Urrea, el tránsito hacia la “desfuncionarización” que estos puestos laborales facilitan supondría un grave quebranto a la libertad de cátedra, garantizada por la inamovilidad que lleva aparejada la condición de funcionario. En un país de propensión tan banderiza como España, colocar la contratación del personal docente en manos del rector, concediéndole solo un estatuto laboral, crearía las condiciones institucionales perfectas para contar con un profesorado políticamente cautivo.
En un acto de fundamentalismo ideológico, los expertos seguramente considerarán que la estabilidad en el empleo desincentiva la producción científica y la competitividad. Descuidan con ello que la labor investigadora necesita de la permanencia a largo plazo y culpablemente olvidan, acaso empezando por ellos mismos, la multitud de catedráticos con admirable producción y los casos, no menos numerosos, de profesorado laboral que no logra despegar académicamente pese a la presión de las circunstancias. Pero, sobre todo, desprecian lo más crucial: que la inamovilidad del empleado público es una garantía frente al poder, es decir, una condición de libertad e independencia, necesaria para un goce pleno de la libertad de pensamiento en el ámbito académico.
El dictamen, con todo, sigue conservando la figura de catedráticos y titulares funcionarios. Basándose en un falso problema (la creciente bolsa de acreditados sin plaza), lo hace proponiendo una “acreditación pública nacional”, que no es más que un regreso enmascarado al costoso, ineficiente y poco equitativo sistema de habilitaciones desechado hace años. Señalan los expertos que su primer propósito al proponer reformas como esta ha sido “prevenir la endogamia”. Sin embargo, el sistema de “acreditación nacional” propuesto, lejos de prevenirla, la refuerza, pero a escala estatal y a nivel de las escuelas nacionales hegemónicas, con mayor probabilidad de contar con mayorías en las “comisiones de selección”.
Si todavía rigen los principios constitucionales del sistema político español, la Abogacía del Estado deberá considerar inadmisibles tanto el régimen de gobierno universitario propuesto como la figura de catedráticos y titulares laborales. Pero lo que riñe con los fundamentos de un Estado social y democrático va más allá. Se trata del modelo global de universidad que subyace al dictamen, impregnado de neodarwinismo, mercantilizado hasta las entrañas y fundado por entero en el principio elitista y autoritario de la jerarquía.
CUPUMA (Coordinadora de Universidades Públicas de Madrid) INFORMA:
1.-El sábado 9 de marzo se completó – a plena satisfacción para sus diseñadores – la primera parte del proyecto de la Comunidad de Madrid para las Universidades Públicas. Tan claro era el entusiasmo que la Consejera de Educación de la CAM (Comunidad Autónoma de Madrid) se apresuró a manifestar su incondicional apoyo al despido de 301 trabajadores de la Universidad Politécnica de Madrid y a la bajada del 50 % del complemento autonómico de los PDI.
2.-Como ya anunció CUPUMA, esto solo supone el primer paso, al que seguirán planteamientos similares en el resto de las Universidades Públicas, que se traducirán e incluirán despidos, bajadas de sueldos y subidas de tasas.
3.-El desarrollo de los hechos ha dejado al descubierto el verdadero papel que los Rectores de la CRUMA han jugado en toda esta historia. Se comprometieron a que no habría despidos. Ya los hay. Y no tardarán en seguir más. Aunque algunos tratan de escudarse en que no hay otra opción que elegir entre despidos y bajadas de sueldos, lo cierto es que todos se han convertido ya claramente en los ejecutores de aquella comunidad a la que aseguraban que era el origen de todos sus males. Quizá el hecho más que probable de que ya nunca más habrá rectores elegidos democráticamente, ha servido para que se quitaran la careta y compitieran en méritos para ser elegidos-de forma no democrática – en el futuro por la CAM en pago de los servicios prestados en tan delicados momentos.
4.-Cuando los afectados han empezado a ejercer legalmente su derecho a protestar, la respuesta ha sido retornar a la época franquista. La Universidad ocupada por la Policía, contrataciones millonarias de seguridad privada mientras se imponen recortes por todos los lados para la educación. El disentir o discrepar de los deseos del PP y de la CAM constituye para ellos un grave peligro de orden público.
5.-El informe de los expertos designados por Wert, además de preconizar el fin de las elecciones democráticas en la Universidad, ha puesto de manifiesto, la posibilidad de que los planteamientos del Ministro y sus acólitos puedan resultar inconstitucionales. Esta posibilidad está siendo contemplada, incluso por el propio PP. CUPUMA siempre mantuvo que colisionaba con la autonomía universitaria y que los Rectores tenían que haber utilizado el argumento de la inconstitucional para defender la autonomía universitaria. Lo que nuestros Rectores fueron incapaces de plantear, lo han hecho dos de los expertos “nombrados a dedo” por Wert.
La primera ficha, la UPM, ya ha caído. Ninguna del resto de las Universidades Públicas podrá salir indemne de este brutal proceso de privatización. El resto de fichas del domino irán cayendo paulatinamente, si no somos capaces de llegar a un acuerdo entre todos los estamentos de la comunidad universitaria. Entre todos, tenemos que parar un proceso que solo puede conducir a la desaparición de la Universidad Pública.
INFORMACIÓN SOBRE LA UPM Y VÍDEOS DE LAS MOVILIZACIONES EN WWW.CUPUMA.ORG
Mientras se siga recortando en la eduación universitaria y no se dote a la Universidad de fondos, los profesores «que queden(emos)» tendrán que trabajar más porque tendrán que afrontar más clases con más estudiantes y podrán investigar menos porque no habrá fondos. Eso es lo que pretende el ministro de Educación Wert: asfixiar la Universidad pública española para que no funcione, para que se pueda intervenir y privatizar y se pueda crear una enseñanza elitista solo para los que tengan dinero para pagarse una educación universitaria.
El problema para el profesorado universitario NO es el número de horas que hay que trabajar (nosotros siempre tenemos trabajo en casa, fuera de las horas oficiales lectivas en la facultad). A eso estamos acostumbrados: siempre trabajamos en la facultad fuera y dentro de las aulas, siempre tenemos que trabajar desde casa, en las plataformas virtuales con créditos no presenciales, con atención a los estudiantes a través de los campus virtuales, del correo electrónico, con trabajos de gestión en los departamentos (coordinación de grados, de másteres, de comisiones de trabajo), con proyectos y grupos de investigación, etc.
El problema radica en las condiciones en las que estamos trabajando: recortes en los presupuestos, bajada de sueldos, recortes en las partidas para investigación, recortes en el profesorado disponible en los departamentos, aumento intolerable de las matrículas universitarias… recortes en todos los sentidos. Mientras no se invierta en la Universidad, el problema de la educación seguirá existiendo. Y si los recortes en todos los ámbitos continúan, se cargarán la educación pública universitaria. Está claro que esa es la estrategia del PP y del ministro de Educación, José Ignacio Wert.
HAY QUE SEGUIR LUCHANDO POR UNA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PÚBLICA Y GRATUITA.
Este sábado unos 600 profesores de las seis universidades públicas de Madrid, UNED y CSIC impartirán clases al aire libre para protestar contra los recortes en investigación, la subida de tasas y la privatización
Cómo desmantelar la universidad pública en catorce pasos. De esta forma titula la coordinadora «La Uni en la calle», formada por cientos de profesores de todas las universidades públicas de la Comunidad de Madrid, el informe «Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español» encargado a una comisión de expertos por el Ministerio de Educación.
«La Uni en la calle», que saldrá este sábado 9 de marzo a la calle para impartir clases y reivindicar así «su labor como docentes e investigadores y para protestar contra los recortes en investigación, la subida de tasas y la privatización de la Universidad Pública», ha resumido el informe ordenado por el ministro José Ignacio Wert en catorce «objetivos indeseables»:
1 – El informe plantea un modelo privado de gestión universitaria olvidando que la Universidad ha de prestar un servicio público y que debe funcionar como un agente de cambio social.
2 – El informe diseña una contrarreforma institucional que favorece un régimen presidencialista, piramidal y externalizado, ajeno a cualquier procedimiento de control democrático.
3 – El informe facilita la politización del proyecto universitario y su manipulación en favor de intereses partidistas y mercantiles.
4 – El informe olvida que la injerencia externa en el sistema de gobierno de la Universidad lesiona gravemente derechos fundamentales, como el derecho a la autonomía universitaria, el pluralismo ideológico, la libertad de cátedra y la libertad de producción científica.
5 – El informe prioriza el criterio de obtención de beneficios económicos en la gestión universitaria, así como el endeudamiento de los estudiantes y el negocio de la Banca en la Universidad.
6 – El informe responde a una mentalidad tecnocrática y empresarial que estimula la competencia entre universidades y que hace depender el apoyo del Estado de la financiación del mercado.
7 – El informe infravalora la labor docente e identifica la excelencia con la lógica de la rentabilidad y la empleabilidad.
8 – El informe distingue entre docentes e investigadores, jerarquiza al profesorado y perjudica a los estudiantes.
9 – El informe pretende luchar contra la endogamia universitaria recurriendo a un sistema privatizada de contratación, con profesores elegidos a dedo y trabajando en precario.
10 – El informe favorece el clientelismo y la mediocridad, así como la impunidad en el ejercicio del poder dentro de la Universidad.
11 – El informe dinamita equipos y grupos de investigación para favorecer una más que improbable carrera académica en solitario.
12 – El informe hace coincidir el número de habilidades con el de plazas por lo que, en un contexto de contracción como el actual se desincentiva el esfuerzo formativo, investigador y docente del profesorado.
13 – El informe no presta atención al PAS ni al alumnado cuya responsabilidad es prácticamente anecdótica. Una muestra más del tufo antidemocrático y verticulista del informe.
14 – El informe presenta un modelo de Universidad inviable, desconectado de nuestro contexto cultural, social y educativo, y problemático desde el punto de vista constitucional.
La Uni en la calle
Este sábado saldrán a la calle a impartir sus clases cerca de 600 profesores de las seis universidades públicas madrileñas, UNED y CSIC, acompañados de miles de alumnos y Personal Administrativo y de Servicios, en una «impresionante demostración de unidad, fuerza, capacidad de organización y de diálogo con la sociedad» y cuyo objetivo es «no solo concienciar a la opinión pública sobre el valor de la Universidad Pública, sino interpelar, en una decididad reivindicación política, directamente a las autoridades políticas y académicas para que terminen ya de una vez con las políticas que están destruyendo la Universidad y la Investigación públicas españolas».