Contra sus recortes… ¡Por nuestras becas!

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Rajoy, Wert: mentirosos

Rajoy niega que se haya reducido “el número y la cuantía de las becas”

  • Rubalcaba ha reprochado al presidente que se hayan endurecido los requisitos para el acceso a las becas y que la cuantía media de las ayudas haya bajado 300 euros, tal y como afirmó Wert el pasado jueves

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha negado en el Congreso de los Diputados “que se hayan alterado los umbrales de renta y patrimonio para optar a una beca ni que se haya reducido el número ni la cuantía de las ayudas”, y ha asegurado que en el curso actual “hay más estudiantes becados que nunca“.

Montserrat Gomendio: mentirosa

Educación critica que se haya dedicado la inversión a aumentar el sueldo de los profesores

  • Montserrat Gomendio, secretaria de Estado de Educación, Formación y Universidades, critica en Brasil la inversión en Educación en España durante la última década
  • “La mayor parte de la inversión se ha desviado a reducir la ratio alumno-profesor y a mejorar el salario de los profesores”, ha dicho Gomendio
  • La secretaria de Estado participaba en unas conferencias sobre las capacidades de los adultos, en cuyo informe PIACC España ha obtenido bajos resultados

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Menos becas, menos estudiantes, más enseñanza elitista

Así, ministro Wert, se destroza y se desmantela la educación pública. Así, ministro Wert, se consigue una educación elitista, para los ricos. Así, ministro Wert, se priva a una sociedad de su pilar fundamental: la educación. Así, ministro Wert, se miente.

Educación reconoce que hay 8.000 becarios menos y el descenso en el número de universitarios

La cifra de alumnos se redujo un 0,8% en el curso 2012-2013. El secretario general de Universidades, Federico Morán, lo atribuye al descenso de población y no a los recortes de Wert

Un error de Educación deja sin beca a decenas de alumnos de varios másteres

  • Los estudiantes pertenecen a siete posgrados distintos de la Universidad de Valladolid
  • Todas las denegaciones comparten el mismo motivo, que no responde a la situación de ningún afectado: “Poseer título del mismo o superior nivel al de los estudios para los que se solicita la beca”
  • La universidad ha acordado esperar a la resolución de las alegaciones para reclamar a estos estudiantes el pago de la matrícula

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Profesor, investigador, burócrata

Profesor, investigador, burócrata

Javier Mayoral
Profesor de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid

Hace unas semanas, a propósito de la corrupción política, un compañero de trabajo comentó: “ya no basta con saber a qué dedican el dinero de todos; ahora debemos exigirles además que expliquen con detalle qué hacen, cómo y cuánto trabajan, en qué tareas concretas emplean su tiempo”. Me parece que ese planteamiento general puede ser muy útil. Y no solo para los políticos. Porque la opacidad, letal en política, resulta también dañina casi en cualquier ámbito de la vida pública.

Pensemos, por ejemplo, en la enseñanza universitaria. ¿Sabemos de verdad a qué se dedica un profesor? ¿Sabemos cuántas horas reserva cada mes para preparar sus clases o para atender a los alumnos? ¿Sabemos cuánto y cómo investiga? ¿Lo sabe la propia Administración? ¿Lo saben los órganos de dirección de cada universidad? Me temo que todo esto se conoce. O al menos se intuye. Lo sorprendente es que aún no se haya generado un debate en profundidad sobre el modelo de profesor universitario al que parecemos estar abocados. Digo más: me extraña que nadie proteste, que todo permanezca en aparente calma, que continuemos simulando con dignidad y aplomo que nos esforzamos en enseñar –o en aprender– del modo más racional posible.

Se acaba de emplear un verbo de vital importancia: enseñar. En España, hasta hace unos quince o veinte años, el profesor universitario se ocupaba fundamentalmente de señalar el camino del conocimiento. Enseñar viene de insignāre: “señalar”, en latín vulgar. El trabajo del profesor consistía en guiar a los alumnos. La tarea docente resultaba esencial. La faceta de investigador quedaba en segundo plano. Era entonces facilísimo encontrar docentes que no investigaban. Ni mucho ni poco: sencillamente no dedicaban ni un solo segundo de sus vidas a la investigación. Para solucionar esa evidente deficiencia, las autoridades políticas y académicas consideraron necesario incentivar la producción científica en los centros universitarios.

Ese cambio, tan necesario y lógico, acabó por desatar una furia de estremecedoras consecuencias. Aquel profesor que ejercía antaño de maestro, a la vieja usanza, quizá debía transformarse y adaptarse a un nuevo entorno. Quién lo discute. Quién discute que era y sigue siendo necesario combatir el amiguismo, ese tráfico de favores que suele asociarse a la palabra “endogamia”. Lo que ocurre es que las autoridades políticas y académicas, buscando a toda velocidad investigadores, han establecido una serie de criterios que ignoran a los verdaderos profesores. Hoy ya no importa si te esfuerzas en enseñar o no te esfuerzas. Los méritos docentes no es que estén en segundo plano: es que han salido por completo de plano. Esta faceta, en comparación con la investigación, ha quedado relegada a una esfera personal, ética, individual: al buen profesor le preocupa enseñar, aunque en realidad nadie –excepto los propios alumnos, con un poco de suerte– vaya a premiar ese esfuerzo. Las autoridades políticas y académicas conceden a esta tarea docente una importancia absolutamente marginal. Hasta el punto de que, en muchos casos, estos méritos se miden solo a través de años de docencia. Curioso criterio: el mérito consiste en acumular trienios y quinquenios. Mientras tanto los alumnos pasan a ser actores secundarios, salvo en lo relativo al precio de las matrículas.

Para colmo de males, el profesor/maestro tradicional no se ha transformado realmente en profesor/investigador, como a veces quisiéramos suponer. Esa conversión, en tan poco tiempo y con tan escasos recursos, hubiera sido milagrosa. Nos hemos quedado en una mutación mucho más modesta. Una mutación –me atrevo a añadir– catastrófica: el profesor/maestro se está convirtiendo, lenta pero implacablemente, en un publicista/burócrata. Porque hoy el verdadero trabajo del supuesto investigador universitario consiste, no en enseñar a los alumnos (como parece obvio), sino en publicar artículos y en coleccionar citas. Los artículos deben aparecer en una selecta nómina de revistas. El valor del contenido de los textos no se evalúa: se delega en los criterios –muchos, a veces complejísimos– empleados para medir el “impacto” de las revistas académicas. La idealización de esas contadas cabeceras ha sido considerada alguna vez una absurda e ineficaz tiranía que poco tiene que ver con la verdadera ciencia. No obstante, incluso esa torpe sacralización podría resultar aceptable, como mal menor, si no fuera por la disparatada e infernal maquinaria burocrática, llena de recovecos y picarescas, que finalmente se ha desatado. Como resultado de todo lo anterior, el profesor universitario no es ya un guía para los alumnos, ni tampoco un investigador en sentido estricto, sino más bien un mero administrador de su propio currículum.

Ese gran laberinto burocrático es un magnífico lugar para perderse. Y para dejarse seducir por el utilitarismo. El único problema es que alguien –como quizá acabe ocurriendo con los políticos– nos pregunte un día a los profesores: ¿a qué os dedicáis? ¿En qué tareas concretas empleáis vuestro tiempo? ¿Cómo, cuánto y en qué trabajáis? Por eso, preventivamente, confieso aquí que me parece disparatado imponer un solo modelo de profesor universitario empeñado en  (obsesionado con) investigar. Confieso además que me parece un dislate entender que solo determinado tipo de trabajos publicados en determinado tipo de revistas merece cierta consideración. Confieso que me avergüenza ir coleccionando citas por doquier, y perder tanto tiempo en esa recolección, para demostrar que mis publicaciones son meritorias. Confieso que alguna vez he dejado sin destacar algún libro recién publicado: nadie lo había citado aún. Confieso que me ruboriza comportarme así, sometiéndome a esta clase de criterios contables.

Confieso también que el pasado mes de diciembre dediqué diez veces más tiempo a organizar mi currículum (para solicitar un sexenio de investigación) que a preparar clases. Confieso que incluso asistí a un curso para dominar las herramientas informáticas y conocer algunos de los criterios utilizados en este tipo de convocatorias. Confieso que estuve en varias ocasiones a punto de pedir ayuda a profesionales. No me refiero a psicólogos, sino a expertos que han estudiado todos los decretos y todas las normativas necesarias para sobrevivir a tan formidable burocracia. Sí, han leído bien: hay empresas que, por una respetable cantidad de dinero, liberan a los profesores del yugo burocrático que los atormenta. En mi caso, cuando quise decidir, esa empresa había colgado en su página web el siguiente mensaje: “Estamos desbordados y no aceptamos gestionar más solicitudes de sexenios”.

Confieso, por último, que he perdido horas y horas (y más horas) atrapado en páginas web de ministerios u organismos de evaluación, en manuales que muy amablemente pretendían explicar lo inexplicable, en aplicaciones informáticas de mi propia universidad… Confieso que a veces, mientras analizaba los índices de impacto de no sé qué revista, me he acordado de aquellos alumnos que no estudian la materia de una asignatura, sino más bien las artimañas que les permitirán aprobar y olvidar el mal trago cuanto antes. Confieso con cierto pudor que un día, hace apenas unas semanas, me sentí aprisionado por una inhumana aplicación informática que se negaba a guardar correctamente la información de una página. Aprisionado primero (durante varias horas) y ridículo después, cuando advertí que el fallo estaba en la pestaña denominada “tipo de vía”, en la sección de “datos personales”. Torpe e ingenuo de mí: había escrito “calle”, sin más. La aplicación informática no daba por buena esa información. Tampoco permitía seguir adelante. Ni siquiera explicaba qué ocurría. Casi por azar descubrí que el terrible error consistía en no haber especificado si mi domicilio se hallaba en “calle”, “calleja” o “callejón”.

Insumisión a la Lomce

Solos. Sin el apoyo de ningún grupo político ni ningún colectivo social. Solos, pero han conseguido aprobarla.

¡Insumisión!

Wert consigue “con la soledad del PP” la aprobación definitiva de la reforma educativa

La Lomce consigue luz verde en el Congreso gracias a la mayoría absoluta de los conservadores y la abstención de UPN. La oposición, que lamenta que el texto se haya “empeorado” durante su tramitación, se declara “insumisa” a la ley

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Becas Erasmus: otro tajo a la educación

Wert indigna a los estudiantes cambiando a última hora los requisitos para las becas Erasmus

Muchos de los estudiantes ya están fuera del país. Desde ahora, los beneficiarios tendrán que haber sido a su vez adjudicatarios de una beca general el curso anterior.

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Firma la petición en contra de este nuevo recorte aquí:

Ministerio de Educación: Que se mantengan las becas Erasmus para universitarios que no reciben la beca general #ErasmusRIP

El ministro Wert: “persona non grata y enemigo de la educación”

El ministro Wert , “persona non grata y enemigo de la educación”

La Plataforma Estatal por la Escuela Pública entrega una carta al ministro de Educación en la que pide su dimisión y la retirada “inmediata” de la Lomce

Wert, persona non grata

 

Un millón de firmas contra la reforma educativa de Wert

Un millón de firmas contra la reforma educativa de Wert

La Plataforma Estatal por la Escuela Pública entrega en La Moncloa el resultado de la consulta ciudadana que puso en marcha el pasado 23 de septiembre

Madrid 17/10/2013

Representantes de la Plataforma Estatal por la Escuela Pública han llevado este jueves a la Presidencia del Gobierno, en La Moncloa, un millón de firmas que han conseguido desde el pasado 23 de septiembre en la consulta ciudadana sobre la reforma educativa y los “recortes” en esta materia.

La consulta está abierta hasta el próximo día 27 y con ella, según ha declarado el secretario general de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa ), Jesús Sánchez, quieren pedir al presidente Mariano Rajoy “la paralización de los recortes en la educación y la reforma educativa”.

Entre los políticos que han apoyado la consulta se encuentra el secretario general del PSOE,Alfredo Pérez Rubalcaba, que el pasado día 8 firmó contra los recortes educativos en una mesa situada en la Universidad Complutense de Madrid, tal y como informó él mismo en su perfil de Facebook.

La intención de los representantes de la plataforma, integrada por asociaciones de padres, sindicatos de enseñanza y alumnos, era reunirse con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aunque finalmente no han podido hacerlo y se han limitado a entregar en el registro de Presidencia del Gobierno una carta a Rajoy donde le comunican el resultado de la consulta y le piden que cesen los recortes educativos, la retirada “inmediata” el proyecto normativo y el cese de los responsables educativos.

En la misiva, esta organización denuncia el “intento de boicot” por parte de algunos representantes políticos a la consulta porque, según indican “tienen miedo a la democracia”. Por ello, para “contrarrestar” estas “medidas represivas”, la Plataforma ha ampliado el plazo de recogida de firmas hasta el 27 de octubre. “Nos han dicho que no hay nadie para recibirnos y han salido dos funcionarias para sellar la carta, que nos ha quedado registrada”, ha explicado el presidente de Ceapa, que ha lamentado que no les haya atendido “ningún” representante del Gobierno para poder darle “en mano” el documento. “Creo que esto demuestra la poca consideración que [el Gobierno] tiene hacia este movimiento”, ha apostillado.

Asimismo, este portavoz ha vuelto pedir públicamente la dimisión del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, al que ha acusado de “intolerante” por no querer reunirse con la Plataforma, y ha afirmado que parece que a Wert “no le preocupan” las huelgas educativas convocadas para la semana que viene.

Por su parte, la secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Ana García, ha acusado al Ejecutivo de “autoritario” y “antidemocrático” por darles este jueves “con la puerta en las narices”. “Nos da igual porque vamos a volver a hacer huelga los estudiantes los días 22, 23 y 24”, ha aseverado García, que también ha avisado de que si no dimite el ministro, este colectivo volverá a salir a la calle para pedirlo.

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La fórmula Wert: exterminate, annihilate, destroy

Programa de La Sexta “La Sexta Columna” y explicación más que clara y evidente de lo que puede suponer la implantación en el sistema educativo español de la Ley Wert aprobada en el Congreso con la mayoría absoluta del PP y con el rechazo de toda la oposición.

La Fórmula Wert: españolización, evaluación constante y masificación en las aulas

Un total de 6.500 millones de euros recortados en Educación en menos de tres años. Eliminación de becas, bajada de sueldos y decenas de miles de despidos de profesores sumados a las subidas de tasas confrontan con un rendimiento escolar por debajo de Polonia, Portugal o Grecia. Tras cinco modelos educativos diferentes en la democracia, el Gobierno impone con su mayoría absoluta una nueva ley.

Solos, otra vez solos aprobando leyes que afectan a toda la población.

Desde la página del colectivo que forma “Soy pública” (http://soypublica.wordpress.com/) se presenta un documento de análisis de la Ley Wert y su demoledor impacto en el sistema educativo español. Se puede descargar de aquí: Análisis_de_la_LOMCE_soy_pública.

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Huelga general en educación: 24 de octubre

Contra la Ley Wert (que se acaba de aprobar en el Congreso con la mayoría absoluta del PP), contra los recortes en la educación pública, contra la escandalosa subida de tasas en la universidad, contra el deterioro consciente por parte del gobierno del PP de la enseñanza pública , contra el ataque al profesorado público universitario y no universitario, contra la privatización de la enseñanza pública…

Huelga general de todos los colectivos educativos en la enseñanza pública:

24 de octubre de 2013

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Consulta ciudadana por la Educación

Del 23S al 13O: Consulta Ciudadana por la Educación. Tu opinión importa. ¡Participa!

El 23 de septiembre comienza la Consulta Ciudadana por la Educación.
  • el 23S, a las 17:00h, habrá una mesa en Sol (del 24S al 13O estará todos los días mañana y tarde).
  • las comunidades educativas, plataformas y colectivos de cada zona se están reuniendo para preparar mesas en las distintas zonas de la Comunidad.

Puedes responder a las preguntas de la consulta en:

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Paradise Lost: Worth fighting for it

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